sábado, junio 30, 2007

El año más desastroso


Una sugerencia de fondito musical

Aparte de que resultan poco convincentes las comparaciones entre músicos o artistas en general de distintas épocas o períodos históricos, un hecho fundamental a tomar en cuenta es el ya señalado sobre la fecha en que se fundó la OCMM (1967) y su cercanía con el 1968, el año más desastroso que conocemos para la música popular cubana y en general para el desenvolvimiento normal de la vida social del país, a causa de medidas administrativas (una mal llamada y peor aplicada "ofensiva revolucionaria") cuyas consecuencias negativas estamos sufriendo casi treinta años después, a pesar de todas las "rectificaciones" reales o simuladas. Como parte de las medidas adoptadas nacionalmente en marzo de 1968 estuvo la llamada "Ley Seca", nunca escrita, pero llevada a efecto por funcionarios oportunistas que llegaron a cerrar todos los cabarets (ya nacionalizados por el estado), incluyendo Tropicana, el Parisién y los de cualquier hotel excepto uno –el Deauville- que se reservó para delegaciones extranjeras visitantes. También fueron cerrados –todo esto en el transcurso de un año- los bares, pequeños clubs y hasta miles de bodegas y quioscos o "timbiriches" particulares. La vida nocturna y con ella la musical y los espectáculos quedaron totalmente desarticulados. El sector más afectado lo constituyeron las modelos y coristas de cabarets, a las que se envió a trabajar como camareras en las pizzerías, con lo cual lograron que muchas abandonaran el país, algunas casadas con extranjeros y otras lanzadas a un carrera a veces exitosa como vedettes en países de Europa Occidental.

Los músicos tuvieron relativamente más "suerte": algunas agrupaciones recorrieron el país para tocar en los campamentos cañeros, otros se mantuvieron cobrando un salario sin trabajar (ese fue el destino de Paquito D’Rivera al ser sustituido como director de la OCMM). Toda la actividad musical del país quedó bajo la férula de un engendro burocrático que se llamó Centro Nacional de Contrataciones Artísticas. En cierto momento el cuarenta por ciento de los músicos del país estaban en sus casas cobrando sin trabajar, en perjuicio de la música y de la economía del país. La nueva burocracia no sabía qué hacer con esos miles de músicos ni con los cientos de locales cerrados al público, algunos de los cuales jamás volvieron a abrir. Y los bailes populares desaparecieron de la vida social y musical cubana, por primera vez en la historia, durante prácticamente veinte años, hasta fines de la década de los 1980. El 23 de diciembre de 1968 comenzaron a trabajar de nuevo algunos centros nocturnos, solo tres días a la semana (viernes a domingo) y luego fue restableciéndose paulatinamente la normalidad, aunque el daño fue irreparable y La Habana, famosa por su vida nocturna, su música y revistas musicales, sus espectáculos y sus maratónicos bailes populares, nunca ha vuelto a ser la misma.

Leonardo Acosta, Descarga numero dos, El Jazz en Cuba (1950-2000) (2002)
En marzo del 2005, Arturo Sandoval y su grupo actuaron durante varios días en el Blue Note Jazz Club. El fenomenal espectáculo resultante derivó en un CD que recomiendo gratamente a todos los interesados.

También, como ya es costumbre, se editó un DVD. Aquí abajo lo comparto.

¡Eso es lo que hay!

Cuestión de vida o muerte

"...Toda palabra que escribí trató de acercarme a esa substancia sin nombre.
Todo cuanto hice fue para llegar a ella."
L. R. Nogueras

¿A quién le vas a deber el próximo soplo?

Inútil
como la nada que transpiras
husmeas las rancias carnes de la desolación,
ahumadas ya por el tenue azuloso hormigueo,
crepitando a la lumbre.

Portas el ábaco y le extraes sumas,
contratos,
albricias,
magras y contrastantes diademas,
absurdos de un día bajo el sol,
rimas feroces que cercenan las hieles del vértice de la pirámide.
Raras figuraciones, que antes te eran ajenas, arpegian tu corteza endeble;
sigues tus cuentas.

El azar hizo que llegaras aquí hoy y que escamotearas los abriles de tu nombre.
Hoy eres el hombre, mañana el añil.
Das fuego a las comisuras de tu delito anterior y no reparas en la ajena asonancia de tus ancestros.
Alistas la fiel dupla que arará tu propia simiente y, a duras penas, te llevas a ti mismo al paredón.
Entonas tu propio réquiem
sangrante,
dubitativo,
hermético.

Un instante después yacerás exangüe,
volatilizada tu sien al acecho de nuevos amparos.
Aspiras entonces.
Expiras después.

Sólo queda, entre las lumbres y tu ábaco,
el poema.

(de Mauricio Pimienta, 2001)

viernes, junio 29, 2007

Hoy su deber era...

Hace poco, en un post dedicado a Silvio (en el que dejaba entrever mis aristas de ex-Silviófilo militante), dije que él "...en entrevista en Caracas, realizada en Diciembre del 2003, demostró a viva voz por qué, nos guste o no, ya no es referencia pensante en cuanto a postura política..." Supuse entonces que esa entrevista era harto conocida. Buceando en Internet noté que apenas se cita un fragmento de la misma. Me gustaría entonces compartirla y poner a prueba la capacidad de resistencia de los visitantes a este blog.

Sinopsis: Silvio, Amaury y Varela, entre otros, juegan a responder variadas preguntas durante 34min:11s... y el resto del estribillo se los dejo de tarea.

Soneto por no ser

¿Qué ser si no la quiebra de mis manos?
¿Qué ver si no las huestes desbocadas?
¿Qué hacer cuando de nada sirve nada?
¿Qué amar en estos trances de tirano?

¿Qué ruido pululante, cual insomnio
ensayará los mañanas de otro mar?
¿Qué vida busco yo en burdo navegar?
¿Qué azares darán leche a mis demonios?

¿Qué hijo es el que sacude mis espermas?
¿Qué mujer cuida noches sin linterna?
¿Qué sacro invierno muda sus encías
para espanto de amores que han fluido
por estos tenues huesos que han partido?

¿Qué ser cuando no quede ya poesía?

(de Mauricio Pimienta, 2002)

jueves, junio 28, 2007

Venirse juntos

Ella: ¿Nos venimos juntos?
El: ¿Aquí?
Ella: ¿Qué más da?... ¡esto está riquísimo!
El: Vamos a apurarnos entonces... antes de que...
Ella: Apúrate tú, ya yo estoy lista... ¿no se me nota?
El (retador): Entonces ahora... ¡aquí esta lo mío!
Ella (enérgica): ¡...y aquí lo mío!

[y, al caer las dos partes del dinero casi al unísono, la joven pareja decidió alquilar la habitación por un año]

(de Mauricio Pimienta, 2002)

miércoles, junio 27, 2007

El Centenario

Según cuenta Esopo en una de sus fábulas, un hombre quería saber cuantos clientes entraban al baño público que administraba. Para esto contrató a un desconocido el cual, así le habían dicho, era muy prudente y confiable. Este baño resaltaba por lo espacioso y, sobre todo, por tener una enorme piedra a la entrada que jugueteaba rudamente con los que no caían en cuenta de su existencia. Uno de esos días, un asiduo cliente se molestó mucho con el n-ésimo tropezón semanal y a fuerza de empellones echó la piedra a un lado. Ese mismo día, el administrador del baño de vapor recibió esta mala noticia de su "contador": "¡Van mal las cosas en su negocio, señor! Hoy solamente vi entrar a un hombre."

Años antes de ser atacado a la vez que exaltado por el exilio histórico y el eventual, José Martí (para muchos el único cubano categorizable como homo summa
... ¡y así nos va!) escribía en carta a su hermana Amelia que "no cuelga la naranja de oro de la rama verde sin que antes haya estado, en un espacio, la semilla escondida en el fondo de la tierra."

Simple tarea la del hombre de la piedra, tan simple como notable. Compleja, ardua y silente la de la semillita que finalmente sabrá cómo quitar la sed o hacernos salivar con esos dorados antojos colgando en temporada. En caso de ser necesario, elegir una de estas dos posturas puede convertirse en un suceso decisivo existencialmente, en uno de esos eventos que la sabiduría popular cubana coloca en un lugar de geografía inaccesible: "¡de anjá!" ¿La naturalmente humana acción del hombre (de corta duración pero repercutiendo aun para los que "chocamos con ciertas piedras") o la robusta tozudez de una semilla (cosa de breves y tímidos pasos en pos de otro tipo de memoria)? Y otra vez un Kundera del que ya hablé una vez: ¿velocidad o lentitud? Llegado el hipotético momento de elegir, una vez hecha la pregunta, yo me pondría a silbar.

Estas pregunterías, cautivantes y motivadoras de infinitos diálogos de café, llegan por pura asociación global, casi onírica. La cosa concreta es que, cuando decidí comenzar este blog, lo hice como si deslizara una piedra que obstruía mi paso. Ahora, llegado el post número 100 y habiendo sido un blogger más o menos constante de un tiempo a esta parte (anduve 5 meses hibernando), descubro que bajo esa piedra que deslicé estaba esa semillita que quizás nunca llegue a naranjo, ni a escoba amarga siquiera, pero que algo hará por echar su flor.

A todos los visitantes, asiduos y casuales, muchas gracias.

PD: El post número 100 no implica un descorchar botellas. Tampoco la fila de coequiperos esperando fuera del banco a que acabe de darle la vuelta al cuadro. Pero algo me dice que bien podría servir de pretexto para regalarles y regalarme un pedazo de ese apasionante juego, donde piedras y naranjas son bateadas por igual, un juego a partir del cual nuestra historia más reciente también puede ser contada. El Juego de Cuba.

El día que te llamaste Cuba

a una mujer

Mis dominios son breves, ocupan dos o tres pulgadas donde hallo fusionadas antítesis, iconos gimiendo en compleja y extravagante querella.

No puedo menos que acariciarlos, embestirlos, ejecutar con sapiencia de esgrimista la estocada a fondo que haga de ellos apacibles durmientes, breves durmientes...

Todo esto porque los iconos son diabluras constantes, posturas de gemidos que ocupan los milímetros enrojecidos de la sed.

Tenues zarzas los embroman, émulas del enhiesto cardo que plaga, con su apariencia ríspida, la fertilidad del suelo madre, tierra vida, yermo azar.

Siento a veces que debo sucumbir ante mis dominios, negociar por reses y cabras los hálitos de espuma que me hacen trasnochar, humectarme, navegar en baobabs de dadivosas forestas.

Pero siempre acabo ahí, seguro de que la patria es algo estrecho, corto, simple; confiando que donde estoy ahora (donde nací además) hallaré la multiplicidad que me perpetúe ante la ignominiosa y tremebunda multitud.

Y aunque muchos no me reconozcan por lo extensos de mis dominios, pese a que no me destaque por poseer lo raras veces poseído, sigo aquí, en mi región que mide nada, tratando de convertir tus carnes enzarzadas en huerto frutal, hogar del baobab y los gemidos.

(de Mauricio Pimienta, 2001)

martes, junio 26, 2007

Oratorio para el inventario de un poeta

"...margen de espejo habrá donde traspasaré mi propia frente hasta perder el eco y quedar con el frente hacia la espalda."
César Vallejo, “Trilce”, VIII

I
El poeta la porta:
voraz en sus visiones de traidor inocuo de los hechos.

Se encorva hacia adentro y sus adentros,
flexibles,
en metástasis,
se hacen hebra única del rústico telar omnisciente.

Feroces hileras de lápices otoñales
(aquel día frío con el libro y el parque)
se arrojan sobre el nuevo papiro de la ocasión y, desdeñando hambres,
trocan en virutas las corazas augustas de aquel imperio inaccesible
(las huellas de los pasos sobre el linóleo del traspatio).


II
Encarnizadas tardes de intercambio lascivo de fluidos ásperos y dulzones,
tardes que sólo morían con la muerte
y que sólo en la muerte vivían...
aquella muerte perenne de los corredores después de las mudanzas,
de libros de texto en pleno agosto
(hirviente, alterado, calcinante)
y de cremalleras rotas segundos antes de la toma de posesión...

Tristeza de las muertes,
fervorosas tardes.


III
austerísimos cadáveres le atacan las pupilas
fotos fijas
daguerrotipos de los primeros viejos tiempos
facsímiles tatuados por la impronta del vivir
las maquinitas breves del mugir de las campanas minotáuricas
la rechifla y el viento
(canalla en más de una ocasión)
que no supo esparcir las voces en la dirección correcta

la suerte que dijo sí, pero no
la mujer que, aunque como flor nombrada, odiaba los olores
el amigo visitador,
el más pausado
el sonido y el orden vital del caos reinante
la bancarrota abrupta,
el mediodía infernal
el timbre menopáusico, lacerado, hecho hilos


IV
todo es sed de luz
embalsamados haces del único cono que nuclea y posee
como el poeta
esa fibra vital que nos somete
enteros
rígidos
como ánimas de la bruma surgidas de un polvo dudoso
pero fraguado en la humedad

agradecido borda sus cuadernos
los saluda con las sienes después de las derrotas
(breves siempre)
y administra sus telares...

por fuera teme y los evade para al fin ir por ellos en señaladas fechas con tal de seguir las pistas circulares y marchitas de las sentidas gotas de sangre que
página a página
dejó caer alguna vez la luz de su memoria


V
Cada vez que un poeta se encorva y toma,
inocente,
algún lápiz otoñal,
es como si se le pudriera el tiempo entre las manos.

Como si,
de tanto inventariar,
traspapelara sus ruinosas bondades de infante difunto y clamara,
no sin pausas,
por la sorda luz que un agosto no consigue.

(de Mauricio Pimienta, 2001)

lunes, junio 25, 2007

El mapa y los adioses

para El Villa, motivo de encantamientos...
para los amigos, llorables en la diáspora...

hoy no hay pistas en mi calle.
los amantes juegan adentro y, mientras se suceden los canjes,
mil faunos vienen a prenderme en la ladinidad y el sarcasmo.

hoy por mi regia calle no pasea nadie,
se huele el carmelita y los descalzos,
se siente fuerte el barco de los abalorios entrando en las bahías
y entonces, brevísima,
se densifica el alba.

hoy no voy a salir más a la calle.

mientras,
a lo lejos,
la mano blanda de un amigo me dice adiós
y se eleva, gracias a alguna aerolínea enemiga,
para perderse de las pistas de las calles de su isla.

(de Mauricio Pimienta, un día como hoy del 2002)

Fragmentos de un insólito manual

Dios envía a cada cual de acuerdo con la fuerza que cada cual tiene…
André Gide, Journal (1889-1949)
3
Elegir una puerta es dejar puertas sin abrir. Un placer presupone que muchos placeres no serán vividos, así como cada tristeza dispensa de tantas tristezas. El amante que llevas a la cama es sólo uno entre todos los posibles. La palabra escogida impide el uso de un número indefinido de palabras. Visitas una ciudad para que otras ciudades queden esperando por ti. El día que amanece para tu muerte es un día cualquiera, una casualidad.


50
Hoy eres tú quien se va, pero ayer ¿quién vino a despedirse?
Cada mañana, cada tarde, cada hora, un nuevo viajero dice adiós. Todos prometen re­gresar. ¿Cómo creerles? Nadie ha vuelto, na­die ha traído el vino prometido. Se van siem­pre sin llorar y sin pañuelos, y entonces es lícito dejar de confiar en la literatura.
Hoy eres tú quien se aleja, quien viene a ofrecer y a mencionar retornos, a traer un vaso, un libro sin páginas, una torpe justificación. Yo digo adiós sin emocionarme, tiendo la mano, casi no miro.
Sucede que un sillón se mece solo y ésa es la costumbre.
Tengo la experiencia de las valijas y los tre­nes, de las cosas olvidadas. No conozco el ca­mino aunque me han hablado de su encanto. Yo permanezco en el sillón de las despedi­das escribiendo fechas en un papel que luego, por inútil, destruiré. Me regalan fotos, esque­las, cajas de música. Enseguida dejarán de im­portarme. Yo estoy en el sillón de las despedidas y quiero recordar los nombres. ¿Cómo se llama­ba el niño (o la niña, ya no sé) que sonreía de­trás de su disfraz? Y aquella amiga ciega que vestía de novia y se alejaba con tanta lentitud, ¿cómo se llamaba? ¿Por qué iba llorando? ¿Por qué se marchó sin desearlo? Sé que no re­gresó: significa bastante.
Los que se van nunca proponen una cita. Y si alguno es tan osado de fijar fechas, luego no cumple su palabra. Un amigo se perdió subiendo una escalera. Un gran amigo, es decir, el hombre perfecto. Dejó camisas, libros, papeles; dejó reproches y promesas. Tampoco regresó. Me han contado que ya lejos rompió la clepsidra. Y lo entiendo.
Es lícito dejar de confiar en la literatura.
Y mi padre, dime, ¿fue el hombre correcto, de cuello y corbata, aquel dandy anticuado? Cantaba Lejana tierra mía, y la tierra suya, en efecto, era lejana. ¿Fue mi padre? Por la puer­ta del fondo, la del patio, escapándose por las hendijas.
Yo estoy en el sillón de las despedidas y sé que muchos deciden saltar por las ventanas. Deberían prohibir que las ventanas permane­cieran abiertas: es un modo tan definitivo de partir... ¿Era mi amiga la mujer sola, la de la casa alta y la bata de seda, la que saltó por la ventana un amanecer con la almohada en la cara? Dime su nombre, menciona la fecha y quizá pueda explicar su ausencia. Y si es posible, trae un poco de ceniza, un pedazo de mármol, una cruz. Devuélveme los ojos de aquel magnífico muchacho que me dejó esperando en una es­quina. Yo no lo conocía. No importa. Yo a ve­ces amo sin conocer. Conocer es después de todo un hecho irrelevante. Se alejó. No hay afirmación más rotunda. Devuélveme las manos de tantos y los la­bios de tantos. No borres las huellas: ya no exis­ten.
Ha llegado el momento de confundirlos, de no saber de quién es la brújula, la flor mus­tia o el espejo. Ha llegado el momento en que mi memoria titubea entre el polvo, los días, las lluvias y las alucinaciones.
Y hoy eres tú quien se va. ¿Acaso no te des­pediste ayer?
No dejes nada. Es inútil. En el sillón de las despedidas yo sé que es lícito dejar de confiar en la literatura. Te deseo suerte y no me oyes. Yo tampoco; recuerdo que el camino es seductor. No hagas promesas. A fin de cuentas nadie ha vuelto, ni siquiera una carta, un breve mensaje, una paloma, nadie.

Abilio Estévez, Manual de Tentaciones

domingo, junio 24, 2007

Poquito Paco, Muchito Jazz

A la muerte del Dizz, Paquito fue el nuevo líder de la United Nation Orchestra. Aquí están, en vivo en el Festival de Jazz de San Sebastián.
Una delicia para los que admiramos la saxual cubanía de este ex–niño prodigio.
¡Disfruten!

sábado, junio 23, 2007

Carta a un bebé que será Sábado

NOTA: Escribí esta carta hace poco. Va dirigida al chico que posa indiferente en la foto de arriba. Se supone que será mi ahijado y quiero salvarlo, antes de que nazca, de los inmensos peligros que corre si no aparece nombre más propicio que el que sus padres pretenden endilgarle. De paso, lo remito a su capacidad de elegir, naturalmente.

Querido ahijado, ente innato (¡¡nunca mejor dicho!!):

Acostumbrarte a mi constancia epistolar es algo que nunca deberás hacer. Mi mamá se aburrió de notar que algunos jocosos improperios (palabras fuertes e imprescindibles que deberás aprender a pronunciar adecuadamente en su momento) atravesaban mi constitución como una onda hertziana cualquiera sin el más mínimo sonrojo de mi parte. Mi cercanía es más kármica, más de las sombras que de las luces. Y espero que ahora sepas de sombras y ruidos, metido en esa cuevita que cada día se te hace más pequeña aunque admitamos que tiene la bondad de pocas cuevas: se ensancha también para hacerte sitio, hasta que decidas salir… ¡¡esa es una opción!! Te advierto, y por esto tus papás pueden llegar a despojarme de cualquier responsabilidad formativa, que afuera las cosas no andan bien… pero para consuelo tuyo te digo que hay buenas (¡¡buenísimas!!) chicas sueltas en la calle, hermosos libros escritos (hay un joven poeta italiano por ahí que se llama Virgilio que promete un mundo...) y discos grabados que pueden gustarte y formarte llegado el momento (...y un aprendiz de saxo que parece que va a llegar a algo, Coltrane es su apellido). Y está el té negro... tú eliges.

Me gustó ver tu primera foto pero debo decir que el tamaño de tu pene no es convincente. Sufrirás un par de burlas antes de adaptarte a él, como me pasó a mí. En eso te puedo ayudar. Llegado el caso, cuando te acostumbres, será lo primero que dirás antes de ir con chica alguna a la cama. Notarás asombrado que a todas les da igual. Yendo más lejos, que seas varón tuve que concebirlo como un acto de fe... Las pruebas gráficas no eran evidentes. Pero no sé si creerle a los mismos doctores que acusaron a tu papá de sifilítico. Para ser racional (algo que comprobarás que es poco racional) les otorgo el beneficio de la duda y aceptaré de buen grado que seas varón, primogénito de la estirpe de los Barroso y, por esa misma razón, sería una mierda horrible, un deshonor que cobrarías de muy buen gusto con la sangre de tus progenitores, que te endilgaran un Domingo a manera de canon nominal. Te explico ahora.

No es tan terrible llamarse Domingo. Los Domingos, en principio, son días patéticos para los adultos porque casi siempre después llegan los Lunes, que son peores. Visto así, peor que quisieran ponerte Lunes o Miércoles (tienen fama de atravesados, una forma tierna de llamar a los pedantes). Los Martes tienen ciertas supersticiones asociadas y una vez, cuando decidimos que había que ponerle nombre a los días, fue designado así en honor al Dios de la Guerra. Los Jueves son días mediocres... casi nunca pasa nada bueno un Jueves. Viernes ya tiene un copyright llegado desde la niebla de Inglaterra: era el compañero de isla de Robinson Crusoe y, en ciertas culturas, también está asociado a cosas horribles como a un tal Jason que parecía que nunca se iba a ir al Infierno (¡¡del Infierno hablaremos después!!). Sábado está bien, suena lindo y es un buen día donde se holgazanea delicioso rascándonos la barriga y la vida entera se puede tirar a mondongo de principio a fin. Si quieres ser trascendente, ¡¡que te pongan SÁBADO!!

Ahora, no veo por qué hay que ponerte como un día de la semana... Pudieras sugerir que te nombren como un mes del año, por ejemplo. Julio o Mario (siempre te dirán Mayo, es igual) están mejor que Domingo. Se van a burlar mucho de ti, Domingo (¡¡permíteme que te llame así desde ahora para que lo empieces a odiar!!). Imagínate: "Domingo día feliz", "Domingo día de carreras", "Domingo Borroso", "Domingo sapingo", "Domingo, chúpame el p...", "Domingo el mingo". O peor, jugando con los diminutivos, "Dominguito...". De ese Dominguito se derivan una serie de improperios que no te imaginas. Es un universo para la chanza ajena ese Domingo que te aguarda afuera.

Domingo en inglés es Sunday, Día del Sol, lo cual suena muy poético para un recién nacido. Pero en Cuba no hablamos inglés, ahijadito. Sunday para nosotros son dos bolas grandes de helado (dispensadas con boleadora tamaño #1) acompañadas de almíbar de caramelo o miel, si hay. Lo peor del asunto, según lo veo, es que quieren solapar el Domingo tras un primer nombre. Y me pregunto, ¿¿se podrá?? Cuando dices, por ejemplo: Julio Domingo, nadie se acuerda del Julio. Ese Domingo se queda sonando en la oreja, fijándose en el cerebro, trepando heroico por sobre axones y dendritas, devorando mielina. Y cuando preguntan “¿¿y él como se llama??” responden "no me acuerdo bien... era algo y Domingo"... ¿¿viste?? Siempre tienes la variante que emplea tu papá: la de no presentarse con sus dos nombres. Si este es el caso, ¿para qué carajo te ponen el Domingo?, ¿para no usarlo? Sobran razones para tu no adhesión al Domingo de marras... pero todavía no hablas aunque puedas oír. Pero puedes dar patadas, recuérdalo.

Si me preguntan a mí un nombre digno de anteceder el castizo bastardo de Barroso, medio español y medio portugués como mi propio apellido, pensaría en ilustres nombres peninsulares y latinos en general: Miguel Ángel, Guillermo, Virgilio, Abelardo (un Barroso que se llamaba Abelardo cantaba los mejores panqués que se han escuchado en Cuba, y una Cleptómana que no imaginas), Horacio, Humberto, Roberto, Octavio, Augusto (con estos dos últimos nombres estarías obligado a ser emperador, ojo con esto)... ¡¡en fin!! Y los José, los Pedro, Pablo y toda la santísima Biblia... ¡¡que no te jodan con Domingo!!

Fuera de este tema grave, que invoca al exterminio en masa de seres queridos, me plació mucho ver el tamaño de tu casa actual. Cuando salgas a la superficie verás que, por estar en La Habana, estarás obligado a justificar 10 metros cuadrados por los cuales moverte con libertad absoluta. De paso, notarás que es poco. Así, el mundo se te puede asemejar un poco a ese tibio ambiente materno pero no hagas caso a esto... tu adolescencia adolecerá de ciertas medidas de espacio y tiempo (al menos tú estás más cerca de ese instante que cuando nací yo). Se ve linda tu mamá, ¡¡de veras!! Es una pena que lo único que conozcas ahora del mundo exterior sea alguna lucecita jodedora del médico. Ya me entenderás cuando crezcas, pero propongo que tu mamá se mantenga embarazada todo el tiempo... Está preciosa y se insinúa que, si todo lo que vi es cabeza, no tengas problemas con el Ejército y esas cosas leves de los hombres. Podrás almacenar muchas cosas ahí... libros, músicas, películas, viandas y hortalizas, etc.

Para finalizar este serio documento, que será despachado en breve, recuérdale a tus papás que puedes escuchar cosas del mundo exterior y percibir estados de ánimo maternos, sobresaltos, goces, "vibraciones" como diría Walter Mercado (a este no vale la pena que lo conozcas). Hazles saber que es tan importante que te alimenten como que te estimulen con lindos diálogos de guiñol, con musiquita de la que afina y eriza los sentidos (¡¡ya te mostraré La Gasolina un día de estos!!) y con la paz exterior e interior que se pueda, dentro de lo accesible al hombre. Estando uno bien, todos los demás se enteran... y viceversa. Ese suele ser el encanto de las familias.

Y es hora de terminar esta carta, pequeño Domingo, Dominguito, ¡¡jajajaja!! (¿¿ya odias el nombre??) Verás que decidirás salir, para bien del mundo, y verás también que la vida se parece mucho más a un jazz que a una sinfonía: se desafina más de lo que se afina... pero, cuando se afina y se improvisa bien, se toca el cielo. Por eso agradecerás siempre aquel palito loco que echaron mamá y papá, en una noche romántica, cómplice y, para mayor romanticismo, a solas con Los Van Van cantando a viva voz eso de "¡¡SANDUNGA, SANDUNGUEEEEERA....!!"

Se despide uno que se alegra de que existas y te deseen para ser bien.
Y entre tanto uppercut, jab y swings en ambas direcciones, los invito amigos míos a relajar el inter-rounds con esta joyita que anda ya por el tubo partida en 10 pedazos pero que aquí va entera. La casa invita.
Les ofrezco además un excelente review.
Y para mañana hay sorpresa.
¡Disfruten!

viernes, junio 22, 2007

Este fin de semana espero poder dar un par de gustazos a los amantes del Latin Jazz. No se alejen mucho. Mientras, para ir haciendo boca y arrancar arribita, se me ocurre esto:



¡Buen fin de semana!

Canto de paz

(canto antiguo del folklor latruso)
¡Loado seas ahora, extranjero...!
Ahora que vemos que no vas a robarnos nuestras cosechas,
que no vas a emborracharte con el vino que aquí nos pule la mente,
que no vas a destruir los humildes templos que en honor a Soid hemos alzado,
que no te postrarás en el altar donde hace varios lustros está Iskracardia,
la del pecho ardiente.

¡Loado seas!

¡Loado seas ahora, extranjero...!
Ahora nos convences con tu quietud de que no violarás nuestras mujeres,
que disfrutarás de nuestros campos ricos en sudor y savia,
que conocerás cuanto vale este pueblo que hoy te guarda.
Tu blanda carne nos hace confiar en ti como nunca antes.
Tu porte nos obliga a asentir, a confiar en tu paz.

¡Loado seas!

¡Loado seas ahora, extranjero...!
Ahora mismo mil hombres te saludan, te toman de la mano, te cubren...
Ahora mismo removemos nuestras hachas de tus vísceras al sol
y te alabamos cantando la amistad recién nacida.
Ahora mismo cerramos tus párpados y medimos tu fragilidad y tu dureza.
Nada falta para que estrechemos tu diestra.

¡Loado seas!

¡Loado seas ahora, extranjero...!
Tú que sólo muerto eres amigo.


(de Mauricio Pimienta, 2001)

Apuntes para la radiografía de un Máximo Líder

(Guardia de Honor ante el féretro de Stalin.
De izquierda de derecha: Nikolai Bulganin, Nikita Khrushchov y Lazar Kaganowich)

[...] Al camarada Stalin. Copias para Kamenev y Zinoviev.

«Estimado camarada Stalin: Ud. se permitió la insolencia de llamar a mi esposa por teléfono para reprenderla duramente. A pesar del hecho de que ella prometió olvidarse de lo dicho, tanto Zinoviev como Kamenev supieron del incidente, porque ella los informó al respecto. No tengo intención alguna de olvidarme fácilmente de lo que se hace en contra de mí y no necesito insistir aquí de que considero que lo que se hace en contra de mi esposa, se hace contra mí también. Le pido entonces que Ud. medite con cuidado acerca de la conveniencia de retirar sus palabras y dar las debidas explicaciones, a menos que prefiera que se corten nuestras relaciones completamente.

Le saluda,

Lenin. 5 de marzo de 1923».

Camaradas: No discutiré estos documentos, puesto que ellos hablan por sí solos. Observaré sólo que si Stalin pudo comportarse de esta manera durante la vida de Lenin y hacia Nadejda Constantinovna Krupskaya, a quien el Partido bien conoce y valora altamente debido a su leal amistad con Lenin y al hecho de que fuera una activa batalladora por la causa del Partido desde su creación, entonces nos es permitido imaginarnos fácilmente cómo Stalin trataría a otra gente.

[...]

¡Camaradas!. El culto al individuo alcanzó proporciones tan monstruosas debido principalmente a Stalin, puesto que él utilizó todos los medios concebibles para enaltecerse, Múltiples pruebas respaldan lo que acabamos de observar. Uno de los más característicos ejemplos de la forma en que Stalin se enaltecía, se encuentra en la absoluta falta de modestia que exhibe en su «Breve Biografía» publicada en 1948. Este libro es la expresión de la adulación más servil y un ejemplo de cómo se endiosa a un hombre, transformándolo en un sabio infalible, en el más grande líder, en el estratega más sublime de todos los tiempos y de todas las naciones. Ya es imposible encontrar palabras que puedan acercarlo más al cielo.

No es necesario dar ejemplos aquí de la odiosa adulación que satura este libro. Basta decir que Stalin los aprobó todos y que editó él mismo el libro. Él insertó algunas alabanzas en el de su puño y letra. ¿Qué es lo que Stalin consideraba indispensable incluir en este libro? ¿Intentó en alguna ocasión disminuir los halagos que contenía su «Breve Biografía»? No; señalaba los lugares en que, según su parecer, no se le halagaba lo suficiente. He aquí algunos ejemplos característicos de lo que Stalin agregaba de su puño y letra:

«En la lucha contra los escépticos, los capituladores los trotskistas, los zinovietistas, bujarinistas, los kamenevistas, se aglutinaron definitivamente, después de la muerte de Lenin, los núcleos más destacados del Partido que levantaban el estandarte de Lenin. Ellos agruparon al Partido en torno a los principios de Lenin y guiaron al pueblo soviético por el camino de la industrialización y de la colectivización de la economía rural. El líder do este núcleo, su fuerza directriz, tanto en el Partido como en el Estado, fue el camarada Stalin.»

Así escribe Stalin de sí mismo y luego agrega:

«A pesar de que condujo al Partido y al pueblo con inmensa habilidad y de que gozaba del apoyo ilimitado de todo el pueblo soviético, Stalin nunca permitió que su trabajo fuese en grado alguno contaminado por el menor rastro de vanidad, engreimiento o autoadulación.»

¿Dónde y cuándo se ha había visto que un líder dirigente se halagara en tal forma? ¿Es digno todo esto de un líder marxista-leninista? No fue precisamente contra esto que Marx y Engels adoptaron una posición muy definida. También Lenin condenó esta práctica.

En el borrador del texto de su libro aparece la siguiente frase: «Stalin es el Lenin de hoy día». Pero esta frase le pareció demasiado débil a Stalin, de modo que él la cambió de su puño y letra por la siguiente: «Stalin es el valioso continuador de la labor de Lenin; o, como se dice en nuestro Partido, Stalin es el Lenin de hoy día». [...]
Texto del discurso final pronunciado por Nikita Khrushchov en la sesión secreta del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, celebrada en Moscú el 25 de Febrero de 1956 y publicado como "Los crímenes de Stalin", [ver texto completo].

jueves, junio 21, 2007

La dinosauria enamorada

Cuando despertó,
ella todavía lo esperaba ahí.

(de Mauricio Pimienta, 2000)

Lecciones de tolerancia

Mamá hurga entre mis libros con visible curiosidad.
Mi hermano escucha mi música atentamente, como si aprendiera.
Papi no va hoy a sus faenas y se sienta a la mesa, dice que va a garabatear algún poema.

Yo sonrío contemplativamente desde la fría y húmeda pared,
colgando de un clavito.


(de Mauricio Pimienta, 1999)

Reflujos del tiempo: un daguerrotipo

Los vinos que arrullan tras los escombros,
las endiabladas carnes, los cerezos,
la cercana ansiedad de no ser eso,
el gigante que me tiene sobre el hombro,
todo lo diminuto y lo preclaro,
las vetustas cortinas, la desnuda
silueta, tosca, irreverente y muda,
la bendición, los sueños, el amparo...

Son estos los acordes de mis ansias
más taimadas que engullen los venenos
dejados, por azar, junto a los frenos
del corcel que domé junto a mi infancia:
gallardas bridas y alazán el potro.

Gracias a él no puedo ser yo el otro.

(de Mauricio Pimienta, 2002)

miércoles, junio 20, 2007

Figuración de un renacer (acerca de muertes, huesos y cenizas)

"…el muerto no es un muerto: es la muerte."
Borges

Es un recuerdo que a veces bate como llovizna. De esas a las que el viento convierte en balacera muy de vez en vez. Abrir los ojos, comprobar que no hay tal llovizna y descubrir un poco de humedad en los ojos, me hacen ver que todo no fue más que un triste ángel travieso o perdido. El ángel de ese recuerdo que a veces bate como llovizna.

Yo me movía entre la gente, que entonces me parecían muchas, y llegaba al umbral de mi cuarto, en una mañanita de agosto. Nunca pude recordar después los comentarios y las frases nacidas al calor de esa ocasión, pero sé que fueron tristes y que abrumaron, a la vez que anulaban, afanosas, la memoria. Abuela estaba muriendo en mi cama. Temblaba aún como una delgada cuerda a la cual ningún dedo arpegiará otra vez. Papi se entregaba a los deberes del rigor mortis y una sorda ambulancia doblaba por la esquina. Mientras, en el portal, los hombres.

Fue cáncer.

Jamás logré desprenderme de esa imagen ni de mi cama. En esa misma cama protagonicé la serie más escandalosa de masturbaciones de mi adolescencia más temprana. En esa misma cama boqueé hecho hebra unos años después al compás de los ritmos dictados por una velluda y sensual aspereza amatoria. Y al final de los finales, algunas veces, la imagen de mi abuela temblando sin palabras, pidiendo sin voz esa otra luz a la cual se entregaba entre los gritos y los gemidos plañideros de sus hijas, fijas ellas en esa otra tierna aspereza que es la muerte. Los hombres, mientras, en el portal.

Hoy mi abuela concede su post-existencia a las menudas dimensiones de una cajita que en algún momento se trastocará, se volteará accidentalmente entre las manos de algún distraído o simplemente se quedará ahí, sirviendo de nada para la nada. La nada rectangular. A los pocos que veneramos y besamos esos finísimos huesos, seguro nos pasará lo mismo, probablemente en otros cielos o en otros cementerios; o en nuevas dimensiones donde los cangrejos sonrían y los tejidos, absurdos, se desmoronen con una elemental fiebre de enero. Pero es sólo una muerte. Lo más ordinario y cotidiano que podría sucedernos. Y que, además, sucede.

Un amigo del que me perdí, consentía austero su progresivo encogimiento habitacional mientras transportaba delirante a sus sucesivas habitaciones las cenizas de su padre en una urnita. Encima, los espejuelos de su personaje cómico, los que adornaban a su padre cuando iba de humorista de cierto éxito. La ponía siempre de frente a la cama, para que el padre le viera templar de lo lindo con cuanta mujer se dejase hacer. Y fueron varias. Le enorgullecía, me contaba, ponerle tanta carne al viejo delante, tanto culo en pose, tanta vulva expuesta.

Esos fueron nuestros padres y abuelos, nuestras ramas más afines en este genuino tronco de árbol que es la especie. Mi abuela en su nada. El papá de mi amigo en la suya. Pero protegidos ambos por el recogimiento del beso escapado en ciertas fechas, de la risa soterrada, del tierno ángel jodedor de algunas falsas lloviznas. Y así habrá que protegerlos de toda extradición, mientras la memoria ayude: vertidos en la memoria del hogar y uncidos por el aceite de sus tiempos.

A veces nos equivocamos con los muertos sacándolos del hogar, exponiéndolos a la fría ignorancia de los hombros encogidos. Haciéndolos provincia cuando en verdad fueron aldea, haciéndolos continente cuando en verdad fueron provincia. Haciéndolos absurdos, cuando con la muerte basta.

Otras veces son ellos los que se equivocan, golpeándonos las sienes con sus fémures. En este caso puede que nunca se hayan dado cuenta que la trascendencia es sólo un espejismo más. Que no hay tal camino con tarjas de mármol ni universo eterno en el cual nunca lleguen a arder.

A otros se les extrañará siempre. Esos no caben en las dos inentendibles categorías anteriores. Mi abuela en su nada y el papá de mi amigo en la suya, como Vallejo en su nada parisina. Que todos, al final de la historia, llegaron a parecerse un poco.

Puede incluso que existan días de saludable profandad. Días en los que respiremos de un tirón y el aire llegue entero a los pulmones. Días de tanta brisa nueva y jolgorio soleado, que cuando volvamos prestos al sitio de las cenizas y huesos conservados, ahora esparcidos por el viento nuevo, miremos asombrados al interior de las urnitas y preguntemos, inocentes, "¿y qué era lo que había aquí?"

Sólo en esos días se podrá cronicar, mientras se hace, una nueva historia enteramente nuestra.

martes, junio 19, 2007

Matematicidad

Escrito bajo el influjo de ciertas oscuras relecturas de
Geometría Analítica del Espacio, Lógica y Topología en Rⁿ

Def.1: Sea ELLA el cuerpo generado por mis propias ondas cerebrales, confluencias de energías y pesos, azar y prosas profanas. Denotemos esta generatriz por E(x,y,z) [1]
Sean {xe, ye, ze} puntos del espacio tales que {xe, ye, ze} Є ELLA

Def.2: Sea YO el cuerpo generado por la brizna del último incienso de mi dios, la idea olvidada del suicida, el libro que siempre se nos olvida leer. Denotemos esta generatriz por Y(x,y,z)
Sean {xy, yy, zy} puntos del espacio tales que {xy, yy, zy} Є YO

Teorema: Para todo {xe, ye, ze} Є ELLA y para todo {xy, yy, zy} Є YO se verifica la siguiente relación:

(xy - xe) + (yy - ye) + (zy - ze) = o[ρ(x,y,z)]

donde ρ(x,y,z) = llE(x,y,z) - Y(x,y,z)ll para todo {x,y,z} Є R

El teorema anterior, llamado a veces "Teorema de la pequeñez imposible de primer orden", tiene un corolario que es mucho más útil para las aplicaciones prácticas:

Corolario: Supongamos se tienen dos cuerpos cualesquiera ELLA_UNA y YO_UNO generados respectivamente por dos curvas cualesquiera E(x,y,z) y Y(x,y,z). Baste entonces verificar la relación

(xy - xe) + (yy - ye) + (zy - ze) ≤ 1

para poder hacer un estimado confiable de los cuerpos ELLA y YO. En ese caso se dice que ELLA_UNA es dócilmente aproximable a ELLA y que YO_UNO es dócilmente aproximable a YO.

A este corolario se le denomina en muchos libros "Teorema de la posible aproximación" dada la impracticable verificación del "Teorema de la pequeñez imposible de primer orden", enunciado anteriormente.
_______________________________________________

[1] Se supone la expresión general de la curva generatriz en la forma E(x,y,z)=0

(de Mauricio Pimienta, 2000)

lunes, junio 18, 2007

Goin' Home

evocando el diálogo con un vagabundo, en viaje Venecia-Trieste

A esta casa entré sólo porque vi la puerta abierta,
sin candiles en los dinteles,
convidando...

Ya se habían acabado las señales y, entre ritos,
me hice azul y canté,
a lo Blind Lemon Jefferson,
la celebración a la desdicha...

No preví el cigarrillo a la mañana,
la intersección de los alientos,
el orden aparente de las cosas que no son,
que no se dejan ordenar...

Tampoco fue auscultado el reloj pulsera, eterno ausente,
la danza de los amigos alrededor de la hoguera,
mi ausencia de las libaciones,
el despropósito de la defunción...

Yo siempre iba a cruzar el umbral, cuenta la hechicera,
jugar a poner la casa en orden,
a llenarla de luces...
pero una casa es sólo eso:
paredes, puertas y ventanas bien dispuestas,
ocultando los misterios del hogar.

Y a los dinteles del hogar, dijo la vieja,
no se les apagan nunca los candiles.

¡Nunca!, repitió mordaz.

(de Mauricio Pimienta, 2004)

Martí y el Choteo: Una de Cenotes

(cenote en Chichén Itzá, Yucatán, México)

Indecisos ante la multitud de desconocidos platos, nos encontrábamos cuando llegó Martí, todo cubierto de nieve, y como fatigado. Sacudió la nieve del abrigo, y al colgarlo en el perchero nos dejó oír sus habituales suspiros. Se dirigió a la lámpara y aumentó toda la iluminación del gas; porque, como Goethe, amaba la luz. Y al sentarse entre el general Rodríguez y Enrique Collazo volvió a suspirar… El general Rodríguez vio la oportunidad para obtener de Martí la definición de un suspiro. Para que me fijara me tocó la rodilla. Y dijo:

"Vea, Martí, no me gusta oírlo suspirar. El hombre que está al frente de un pueblo, debe ser de hierro. El dolor más grande que puede abrumar a un hombre lo he recibido sin una queja cuando me destrozaron la rodilla las balas españolas. ¡Ni me quejé, ni suspiré, ni nada! Hice frente al dolor. Lo que Cuba necesita en usted es una energía de hierro, que no consienta ni debilitamientos, ni suspiros."

Inmediatamente respondió el Maestro:

"Un suspiro no es una queja, ni es una debilidad. Ustedes saben de unos ríos subterráneos, de aguas salobres, que corren bajo los áridos llanos de Yucatán. A veces la tierra se abre y por entre la honda grieta se percibe un rumor… Y el río sigue, con sus aguas amargas, a perderse en el mar… Los llaman cenotes… Pues bien, cenotes; eso son mis suspiros."

El general Mayía Rodríguez sonrió:

"Fue una broma, Martí, para que nos definiera usted un suspiro. Muchas gracias."

Enrique Loynaz del Castillo, "Memorias de la Guerra"

domingo, junio 17, 2007

¡Feliz día de los Padres!

Y como el fin de semana se avecina movidito, adelanto fechas de 'posteo' y el regalito que le toca a mi viejo, que no me perdonaría el olvido.








Ideal para un guajiro de tierra y sol, de palmas y cañas, como tú. ¿Verdad Papi?

PD: Y, de paso, siéntase felicitado todo papá que visite este blog, aunque accidentalmente.

sábado, junio 16, 2007

Acerca del martillo que se transformó en soga

Seguramente todos nosotros hemos escuchado, en alguna de sus abundantes versiones en estilo, género e idioma, la canción "If I Had A Hammer" que Pete Seeger y Lee Hays escribieron en 1949 para The Weavers, cuarteto al cual pertenecían ambos autores. La canción, de tema social a propósito de los movimientos progresistas de la época (recordar que Pete Seeger exportó nuestra Guantanamera en un pésimo español gracias al cual los no hispanohablantes se dieron cuenta que cualquiera puede), fue un suceso por más de un motivo. Era un tema pegajoso, de letra rebelde y compuesto con toda la intención de que se convirtiera en himno generacional. Y lo lograron. Años más tarde, las versiones no se hicieron esperar. Este clip de 2min43s da cuenta de algunas de las versiones más conocidas de esta canción.



Una de las versiones más difundidas, aunque no la mejor que he escuchado (¿alguien las ha oído todas?), fue la de Trini Lopez, todo un suceso de 1963. En Cuba, como la música anglo no era bien vista (no digamos escuchada), tuvimos que conformarnos con la versión de este tema interpretado por Rita Pavone en italiano: "Datemi Un Martello". La Pavone desvirtuaba el contenido social de la letra y la convertía en un canto de rebeldía de la adolescente que lucha ser el centro de una fiesta juvenil y quiere un martillo para romper el teléfono por el cual la va a llamar la madre para regresar a casa. La mitogénesis de esta sensual italiana y su postura kitsch son bien exploradas por Umberto Eco en su clásico estudio de cultura de masas "Apocalípticos e Integrados", particularmente en el capítulo "Los sonidos y las imágenes". En Cuba esta versión fue un clásico hit que aun resuena en fiestas de los que por entonces eran jóvenes e inclusive, unos buenos vecinos míos lo suelen hacer sin que medie festividad alguna. Cuestión de gustos, digo yo, pero queriéndolos igual.

Pero la música cubana de la época tuvo también su "If I Had A Hammer" solapado. En el año 1969 se graba un tema en la misma cuerda musical, con el popular ritmo shake de la época: "La Soga". Consta en la grabación que el ritmo fue bautizado como soga-shake, para más especificidad. Lo grabaron Los Bucaneros, cuarteto de tendencia beatle liderado por Raúl Gómez, artífice del nuevo sonido del grupo que, antes de su llegada, era un cuarteto vocal. Los que recuerden esa canción, escrita por el propio Raúl, no negarán el especial parecido que guarda sobre todo con la versión de Trini, en tanto los instrumentos son prácticamente los mismos.

Unos pocos años después, la monumental Orquesta Cubana de Música Moderna (OCMM) graba "La Soga" en formato de Big Band, un arreglo que es todo una fiesta al ritmo del extranjerizante soga-shake con desfile de solos de saxo, trombón, guitarra (que desliza elegantemente la "Rhapsody In Blue" de Gershwin) y granizada de metales que simulan telones de apertura y cierre. Una buena versión, dinámica, aunque muy pop para mi gusto.

El lineup de la OCMM es lo que en los parques zoológicos se conoce como “La Jaula de los Leones”:
Trompetas: Leonardo Timor, Andrés Castro, Jorge Varona, Manuel ‘el Guajiro’ Mirabal, Adalberto ‘Trompetica’ Lara y Arturo Sandoval
Trombones: Antonio Linares, Pucho Escalante, Modesto Echarte, Luis ‘el Pibe’ González y Juan Pablo Torres
Saxofones: Paquito D’Rivera y Rolando Sánchez (altos), Braulio ‘Babín’ Hernández y Jesús ‘el Chino’ Lam (tenores) y Julián Fellové (barítono)
Piano y Organo Eléctrico: Chucho Valdés
Guitarras: Carlos Emilio Morales y Sergio Vitier
Contrabajo: Orlando ‘Cachaíto’ López y Carlos del Puerto
Batería: Guillermo Barreto y Enrique Plá
Percusión cubana: Oscar Valdés, Roberto García y Oscarito Valdés

Como desconozco el año en que se grabó "La Soga" por la OCMM, no puedo precisar quien es el director de la orquesta, posición que en menos de 6 años fue ocupada por el maestro Antonio Romeu, artífice y mentor de la escuela de Jazz Cubano, Rafael Somavilla, Paquito D’Rivera, Tony Taño y Germán Piferrer. A juzgar por la elección del tema y por el arreglo más tendiente al pop, me atrevo a suponer que esta grabación data de la época de Tony Taño, el declive de la OCMM.

Los solistas, sin embargo, hablan por sí solos: “al león se le conoce por sus garras”. Sólo queda escuchar:








(Audio: OCMM, "La Soga" [tomado del EP-6102 B, EGREM])

Se admiten correcciones, lineups estimados, fechas probables de grabación y cualquier añadidura histórica que se quiera hacer. De hecho, ese es el verdadero motivo de este post: compartir, escuchar y aprender un poco de los que vivieron esa etapa.

PD: Fue imprescindible consultar el ‘mataburros’ obligado del jazz cubano "Descarga número dos", del admirable Leonardo Acosta. Me reprimo ciertas transcripciones que pienso hacer de vez en vez. Imperdibles.

viernes, junio 15, 2007

La casa del Dr. Zen: una anécdota

A inicios del año 2000 me dediqué a construir el que entonces iba a ser el primer sitio en Internet dedicado a Wichy Nogueras. La casa del Dr. Zen, le puse. Escaneé todos sus libros, seleccioné algunas cosas para hacer un digno muestrario sin violar ley de copyright alguna, sus novelas, artículos para Bohemia, El Caimán, etc., algunos cuentos dispersos en antologías, reseñas sobre Wichy escritas por otros, poemas dedicados a él (Zoé escribió uno donde lo llamaba, si la memoria no me falla, "mi detective pelirrojo") y canciones también. Recuerdo que hasta incluí aquel Papá Goriot que nos daban a leer en el Pre, de quejumbrosa portada azul, y que estaba editado por él, cuando su época en Pueblo y Educación.

Aquella Wichypedia me tomó por los pelos con el delirante afán de robarme tiempo en otras cuestiones mas pedestres. Créanme, era un disfrute corregir tanto OCR lleno de erratas, velar por los marcos apropiados, programar A MANO el HTML, los CSS y los javascripts. Entonces, nada de Dreamweaver ni Front Page. Arachnophilia se llamaba el programita y se jactaba el muy cabrón de no usar nada automated. Y ambos, el programita y yo, nos pusimos crípticos.

El nombre Arachnophilia y el logo del programita me sirvieron, de paso, para simular un banner de lo que supuestamente iba a ser un sitio de rescate de muchos autores cubanos de los cuales no había nada en la red hasta 1999. "Intellectual Web: ¡Lo que la araña nunca tejió!", decía.

Y Wichy, el primero de la cola.

El hosting iba en Geocities, por entonces la comunidad web más popular y concurrida. Y estuvo colgado un tiempo bajo el URL:
http://intellectualweb.geocities.com/drzen.

A los pocos meses los banners publicitarios de Geocities me exasperaron, busqué hospedaje en otros servidores gratuitos menos agresivos y nada. Y tuve que dejarlo y darle de baja en el verano del 2000. Hubo pocas visitas en el tiempo que estuvo online, casi todas de algunos amigos y de mí mismo que le probaba algunas funcionalidades que iba agregándole poco a poco. Fue, hasta donde sé, el primer sitio web dedicado a Wichy Nogueras. Efímero e infinitamente mejorable (y más ahora que lo revisito después de 7 años) pero validó el disfrute y la picada de la araña.

Nota: La textorragia anterior surge porque, obligado por ciertas rudezas académicas a zambullirme en lo más profundo de mi disco duro, acabo de encontrar muchos archivos sueltos que constatan esta aventura personal. 14 de Marzo del 2000 fue la fecha en que La Casa del Dr. Zen abrió sus puertas.

¡SE BUSCA!

Pasó el amor como solíamos pronosticarlo:
"Fuertes marejadas peligrosas para embarcaciones menores, gran probabilidad de chubascos y tormentas eléctricas a todo lo largo y ancho del país. Elevada humedad relativa y alza notable en las temperaturas..."

Solíamos soñar entonces con cangrejos albicelestes que conducían el ómnibus de la medianoche y que avanzaban poco, más bien retrocedían (como casi todos lo hacen)...

Solíamos contarnos entonces los cuentos de la gente en vela, historias que no te dejan soñar con demonios y brujas cofrades de la desidia...

Solíamos cantar entonces a voz en cuello aquello que decía más o menos que la vida es un sueño y que todo se va, que se nace y se muere, no más que eso...

Pero, al fin y al cabo, pasó.
Dejamos algunas ventanas abiertas y se nos escapó poco a poco;
se escurrió por entre los abismos de tantas sábanas jadeantes y,
reptando,
dijo adiós.

Pero ya sabíamos lo que era,
al menos le conocimos bien el rostro,
sus facciones,
gestos,
modales,
los improbables lugares en que suele aparecer.

Desde entonces son pocos los perros del planeta para seguirle la pista.
Se le busca (como a tí)
amparado por esa alegría conformista que da el haberlo poseído
en aquella era feliz de cantos,
sueños
y cangrejos.

(de Mauricio Pimienta, 1999)

jueves, junio 14, 2007

El ingenio del Almirante

A Mark Twain nunca le sorprendió que Colón hubiera descubierto América. "Lo sorprendente hubiera sido que no la hallara en su sitio", decía. Supongo entonces que al gran humorista tampoco le haya resultado muy novedoso el método usado por el Gran Almirante para poner un huevo en pie. Lo que sigue es considerada por los historiadores como la primera constancia impresa de esta anécdota o leyenda.

No estará de más relatar lo que yo he oído que le sucedió en España a Colón después de descubrir las Indias, pues tal cosa, aunque hubiese sido hecha antiguamente en otra forma, era nueva para entonces. Encontrándose pues Colón en un convite con muchos nobles españoles, en el que se hablaba, como es habitual, de las Indias, uno de ellos le dijo: “Señor Cristóbal, aunque vos no hubierais descubierto las Indias, no hubiera faltado quien hubiese intentado tal cosa aquí en nuestra España, abundosa como es de grandes hombres juiciosos, cosmógrafos y literatos”. No respondió Colón a estas palabras cosa alguna, sino que mandando traer un huevo, lo colocó sobre la mesa y dijo: “Deseo, señores, apostar con vuestras mercedes a que no haréis estar este huevo en pie como lo haré yo, sin ayuda de cosa alguna”. Probaron todos, y ninguno consiguió colocarlo en pie. Al llegar a las manos de Colón, dándole un golpe sobre la mesa lo dejó quieto, aplastándole un poco la punta. Se quedaron todos turbados, entendiendo lo que quería decir: que a cosa hecha, todos la saben hacer, y que primero debían haber buscado las Indias y no reírse de quien las había buscado antes, como anteriormente se habían reído y maravillado de ello considerándolo imposible.

Girolamo Benzoni, “Historia del Nuevo Mundo” (1565)

Como añadidura física, se puede decir que el problema del Almirante es soluble sin necesidad de apelar a ese truco. Bastaría batir muy fuerte el huevo para desmembrar la yema hasta lograr que se forme una mezcla interna de yema y clara. Logrado esto se deja reposar un poco el huevo. La parte más pesada estaría en la base y desplazaríamos así el centro de gravedad hasta la mitad inferior del huevo. Con un poco de práctica se puede comprobar que el huevo, efectivamente, puede permanecer en pie.

miércoles, junio 13, 2007

Silviostasia: Una Mirada

"¿Dónde estás?
Yo recuerdo que a finales del setenta no me dirías lo que hoy, tal vez.
Pintamos el mundo de un nuevo color
y sin querer nos dimos cuenta de que no…"
Santiago Feliú, “Generación”

Al final del querible prólogo a “La sorna de las fosas que venderán”, del destarado escretor de fricción, W. S. T. H. Zen Eugen Jahra y editado por Luis Rogelio Nogueras, el poeta Guillaume de la Riviére escribe: “Breve vida cumplida, increíblemente cumplida, la de Luis Rogelio Nogueras. Joven feliz, que se fue sin tener que soportar la prueba de la amarga vejez, en la que tantos hombres hacen pedazos lo que fueron.”

Mucho antes que este prólogo fuese escrito, en la carta que llevó a Martí a presidio, de la que él mismo se culpó ante los tribunales españoles, se le decía a un compañero de clase que había decidido serle leal a la Corona (cito de memoria): “¿Has soñado tú alguna vez con la gloria de los apóstatas? ¿Sabes cómo se castigaba en la antigüedad la apostasía? Esperemos que un discípulo de Rafael María de Mendive no deje sin contestación esta carta.”

Las citas anteriores vienen a colación a raíz de dos entradas recientes en el Blog de Enrisco (esta
y esta) dedicadas a Silvio Rodríguez y a él le agradezco la motivación.

Y es que para muchos, inclusive para opuestos ideológicos o estéticos, Silvio es la suma del apóstata y del viejo que hizo pedazos lo que fue: el joven rebelde, de lengua y versos irreverentes, transmutado en empresario, parlamentario y en cantor de pobre verbo. Lo que sigue es exclusivamente mi opinión.

Ciertamente, a primera vista parece que lo anterior es cierto. Cuando repasamos la trayectoria de Silvio desde el Mella hasta el Días y Flores (su primer disco en estudio) incluyendo su paso por la televisión (abortado por una apología al cuarteto de Liverpool) y el frustrado one way ticket del viaje a bordo del Playa Girón, todo parece indicar que Silvio Rodríguez era la mosca en la sopa, la oveja negra del decir. Y, hablando de “La Oveja Negra”:








(Audio: Silvio Rodríguez, La Oveja Negra)

Y tal vez lo fuera. Silvio cantaba de forma crítica, más o menos solapada, acerca de temas sociales de actualidad como la burocracia, el mal gusto, la doble moral. Silvio servía entonces como referente juvenil, underground, para construir cierto mundo nuevo y desde muchas de sus canciones llegaba cifrado, o a veces explícito, el mensaje “sigamos como vamos, trabajemos duro, acabemos con las ratas y el día de mañana será mejor.” Un llamado vallejiano a la epopeya.








(Audio: Silvio Rodríguez, Balada de las Ratas [o Las Ratas])

Uno de sus temas más explícitamente irónicos, concernientes a un ámbito muy urbano y ejemplo de rara avis en la mayoría sus textos es “No tengo que cerrar los ojos”. Escuchemos:








(Audio: Silvio Rodríguez, No tengo que cerrar los ojos)

Pero no me cabe duda de que Silvio se identifica con la epopeya revolucionaria. Sus temas políticos de la época son numerosos, lo mismo haciendo referencia a hechos urgentes que a los de un pasado cercano. Ahí están "América, te hablo de Ernesto", "Angola es una", "Octubre", "Bajo el arco del sol la lucha armada", "Girón: Preludio", "Fusil contra Fusil", "El viejo obrero", "Doce" (3ra parte de "Granma"), "El hombre de Maisinicú", "Canción del pueblo" y un largísimo etcétera del cual, a modo de ilustración, extraigo este tema:








(Audio: Silvio Rodríguez, El aguerrido pueblo de Fidel)

Su tema más ‘enredado’ políticamente pudiera ser Ese Hombre. El mismo Silvio ha dicho que fue una ocurrencia de 1977 (cuando ya había dejado de pertenecer a la clandestinidad) y que se inspiró en el arquetipo del mal dirigente. Tal vez en esas mismas ratas de salón que ya fueron escuchadas antes. Tal vez en Papito Serguera, que lo expulsó de Mientras Tanto… ¡Creer o reventar!








(Audio: Silvio Rodríguez, Ese hombre [con arreglo del 2002])

La mitología urbana le atribuye otras canciones ‘venenosas’, siendo Ojalá (dice Papito Serguera que esta puede ser para él) y Oda a mi generación las más destacables. Pero, de cualquier manera, nada que no sea subconsciente las hace explícitas. Y la socorrida cita del Guayabero valdría la pena aquí: “Malpensados son ustedes.”

Silvio aprendió desde muy temprano que Bob Dylan estaba en lo cierto. No se puede hacer una revolución con canciones. Y las estructuras del poder cultural cubano, al principio reticentes, lo aprendieron también, sólo que un poco tarde. Institucionalizando la Nueva Trova unos años después, se logró crear un espacio aparente de disidencia y/o protesta, que sirvió para muchos fines culturales y políticos. El sistema no devoró a Silvio y Silvio no generó cambios en el sistema: ¿comensalismo o mutualismo? Creo que lo último. Buen ejemplo ahora el de la olla de presión y su imprescindible válvula para que no exploten los condumios.

¿Es diferente el Silvio de "El Necio" que el Silvio de "Ese hombre"? No para mí. Silvio es reflejo de los vericuetos ideológicos de un modelo social no marxista, más bien anti-marxista, cincelado con los vaivenes de los tiempos. De la misma época es "El aguerrido…", por ejemplo. ¿Remembranzas con el refrán "juega con la cadena pero no con el mono"? Sí, y muchas. Lecciones más, lecciones menos, me cuesta trabajo llamarle oportunista o traidor a causa alguna. A lo sumo me atrevería a decir que, como insinuó un tal Nicolás, su fin justificó sus medios. Creo que Silvio siempre ha sido Revolucionario. Ferviente devoto de esa Revolución de país pequeño y pobre acosada por enemigos visibles e invisibles, de la Revolución de la cual habla Pablito en "Acto de fe", un ente abstracto, no palpable, paternalista, a veces kafkiano, cosificado en la figura del Líder. Todo lo demás es atacable. Y no todo realmente. Algunas crudezas de entonces, hasta donde sé, no encontraron al viril bardo que las glosara, Homero no apareció en ciertos episodios tristes que es mejor no mirar con odios ni siquiera mencionar. Y así ha sido siempre. Y así es. Y así será. Walt Whitman, ese múltiple poeta que hablaba con todas sus voces, decía (cito de memoria): "¿Me contradigo? Pues bien: ¡me contradigo! Soy extenso, contengo multitudes."

Esas multitudes que conforman a Silvio también escribieron muchas memorables canciones de amor, conteniendo algunas una notable urgencia político-amatoria ("Hoy mi deber" sería el ejemplo más manido). Y canciones a unas africanas que le comieron, a su relación con una mujer madura, a Jesucristo, a Agramonte, a Eliseo Reyes, a la Brigada Antonio Maceo, a Martí, a La Habana, a mujeres diversas, a hombres diversos… Como todo individuo que quiso alguna vez estar a la altura de lo que él suponía ‘su tiempo’, le cantó a todo lo posible. Salieron cosas excelentes, muy buenas, buenas, regulares y malas. Sólo que su tiempo y sus circunstancias fueron más fuertes que él mismo. Queriéndolo o no, ¡ya qué importa!, el juglar de las mil canciones perdió su voz de juglar y se quedó con la de Parlamentario y se hizo una próspera empresa discográfica. En entrevista en Caracas, realizada en Diciembre del 2003, demostró a viva voz por qué, nos guste o no, ya no es referencia pensante en cuanto a postura política. Y no lo fue por mucho tiempo, que conste. Parafraseando a Cabrera Infante, fueron más de diez meses pero menos de diez años. Otros trovadores de su generación, con los cambios, han ido en diversas direcciones, más o menos coherentes, más o menos felices. Y el tiempo es eso. Y la vida, una barca, según dijo Calderón de la M…

La trova que, junto a otros coetáneos, Silvio pareció encarnar en su tiempo, queda dispersa en retazos más o menos duraderos, felices: eficaz para los corazones en su arista más romántica e intimista, útil para el sano ejercicio de desentrañar imágenes diversas donde las haya, testimonio de una época pretérita, signada por otras urgencias, y suerte de "reserva ecológica" donde aun habita 'el juglar'. Tal vez sea sólo cuestión de reciclaje. Puede que dentro de poco resurja un nuevo “decir la realidad trovando” que verdaderamente trascienda los clubes locales y logre imponerse, si no en el mercado, al menos en una franja considerable de consumidores sensibles, pensantes y, seguramente, globalizados.

Sólo hay dos cosas de las cuales estoy seguro: (1) Silvio, por muchos discos que logre grabar, no cantará jamás esas realidades y (2) yo andaré escuchando otras cosas.

Homenaje

a J.J., que se la comió

irlanda que se come a sus marranos
el verde moco mar la fría cerveza
cerdo riñón que yace con pereza
un artista que llora por las manos

que sueñan con llenar de pan su día
mujer que duerme habla sola en cama
sexualmente clamando por la humana
sensación de dar luz al sueño que gemía

sin hilo que mostrase el cruel camino
fue tuyo el laberinto y tu destino
floreció bloom y voz ya no es más voice

retumba tu ceguera tu mal genio
actor del más trascendental proscenio
dueño ya eres de ítaca james joyce


(de Mauricio Pimienta, 1999)

Monólogo interior del decimotercer aniversario

éramos nos crueles vírgenes ayunando amores corazones de crayola roja con los dedos hurgadores pasivos penitentes de la dicha iluminadora del fino haz que nunca llegaba pero sí para mis mayores hablando en jerga vana lo que palpaban con sus apéndices voraces de gemas y banquetes de palacio augusto y estandarte patricio que ostentaban fosos jamás varados por los siglos de los siglos que me veían en cama feroz por lubricar la epidermis que quedó enganchada en una cerca con el tirapiedras y un inexpresivo batecito de aluminio que antes era antena de alguien que hablaba también su jerga para que los suyos develaran el tul de tantos hechos y noches que excedían lo inmoral comprometido con el sueño y las recopilaciones de a diario

éramos nos

éramos

ya no

(de Mauricio Pimienta, 2001)

martes, junio 12, 2007

VanVaneando un poquito


Para Graciela, ex-residente de 23 y Manrique

Cuando uno decide "entrarle por una tapa y salirle por la otra" a la extensa discografía de Los Van Van, disfrutando mientras y repitiendo el proceso durante algunos años, uno se da cuenta que, como casi siempre sucede, al paquete de Big Hits que suelen legarnos las disqueras siempre le falta o le sobra algo. Igual me pasa con los Rolling Stones. Y casualmente ambos grupos son renovadores, a la vez que dinosaurios, en sus respectivos géneros.

Por suerte, para más coincidencia, la canción que más me gusta de ambas agrupaciones es, más o menos, la misma. Y lo digo en serio. Los Van Van y los Stones tocan casi la misma canción, con una sucesión melódica muy parecida: "Anda, Ven y Muévete", firmada por César Pedroso y "Sympathy for the Devil" de Jagger/Richards. Lo supongo casualidad o lo que musicalmente se conoce como ‘variación’ puesto que Los Van Van no dan crédito a Jagger/Richards por ese tema. Lo hicieron con Joe Zawinul en su "Timba Pop con Birdland" que recrea magistralmente el clásico de jazz fusión "Birdland", grabado por Weather Report, en clave de timba. Rubén Blades, que pidió prestado "Anda, Ven y Muévete" y lo grabó con el nombre de "Muévete" para su disco Escenas (1985), hace esta similitud más evidente usando los mismos acordes. Luego lo cantan juntos para Avances (1986), grabado en vivo en París y siempre, mientras más lo oigo, más se me parece al "Sympathy for the Devil" de los inquietos Stones, sobre todo en la parte del riff guitarrero. Los Van Van a su vez le pedirían prestada una canción a Blades, con muy mal tino en mi opinión: "Tierra Dura". Pero, volviendo al tema de los Big Hits vanvaneros, esta canción siempre está en las grandes selecciones de éxitos, y lo es sin dudas.

Uno, sin embargo, se descubre reincidiendo en canciones que no pasaron el filtro o que, simplemente, vendieron mal. Se me ocurre pensar en "TV a color" (excelente pieza de José Luis Cortés) y en "Tren de Jagüey", ambas canciones del fracasado proyecto de Van Van con Lazarito Morúa como vocalista (Morúa, por cierto, aparece en el disco debut de Francis del Río, en el tema "Bandolero", haciendo su acostumbrado scat). También se saca de la lista con no poca frecuencia a "Yuya Martínez", un tema muy beatle que define, junto a "Los Momis" y "La Campana del Amor", el sonido Changüi ’68. Ni hablar de la ausencia de "No soy de la Gran Escena" en muchas de estas antologías, una canción donde se explicita la proyección netamente urbana del grupo haciendo alusión a un espacio obsesivamente kitsch de la televisión cubana. En esta canción, cosa curiosa, se escucha el primer solo de trompeta en un disco de Los Van Van y lo interpreta, para más ironía, Arturo Sandoval.

Y la lista puede seguir, seguir, seguir… ad nauseam.

Pero hay otra gran ausente de muchas de estas inexplicables compilaciones, de las cuales sacara "Que palo es ese" (con todo y la buena música que tiene) y "La Habana Sí" (nunca segundas partes fueron buenas, y menos por encargo). La gran ausente para mí, que no ha salido de mi top ten personal las muchas veces que lo he confeccionado, es la que motiva estas líneas hoy, justamente hoy. Lo cantan Juan Formell y Miguel Ángel Rasalps, 'el Lele', en delicioso scat. Era la época en que su ingeniosa voz, llena de falsetes y tenores, moldeaba el sonido Van Van. En la letra se dicen cosas tan profundas como "…sha la-la la la-la, no te puedo ver el martes…"

¡Y cuánto me gusta!







lunes, junio 11, 2007

A Bayamo en tren

A propósito de otro Lunes Memorioso...

Febrero, 2002

Lugar: Terminal de Trenes de La Habana

Destino: Bayamo

Móvil: Subir el Pico Turquino

El 'Personal': Psicólogos y otros ‘infiltrados’

Agravantes: Un retraso ‘imprevisto’ de 4 horas

Atenuantes: Alcohol, papel y pluma

Resultados menos penosos:
1. Mímica que pretender ser graciosa.
2. Olvidable soneto

Evidencias:

1)


Sinopsis: Dios crea a Adán y a Eva (primero a Eva, erratilla cronológica) y al final, como pasa a veces, es víctima de su creación.

2)

Aguarda, hijo

En vísperas de un viaje Habana-Bayamo,
junto a los turquinautas...

Cuatro horas dijeron que esperara
tras diabólicas citas de Moliere.
Cuatro horas, no queda más que ver
el cruel destino que Zeus nos depara.

Razgando verbos de oráculos audaces,
leyendo citas de autores tremebundos
pasan así las horas, luego el mundo,
después vienen los trenes, tan voraces.

Ayer elucubraba el día siguiente,
hoy pinto las desidias de mi haber,
juego con cintas, mezclo mi beber,

regalo mi saber de hombre viviente.
Las horas pasan, cierto es que se ven
cual cuatro penas puestas sobre andén.

(de Mauricio Pimienta, 2002)

PD: Mis saludos afectuosos y la buena memoria para todos los que se montaron en ese tren.

domingo, junio 10, 2007

Jazz en Clave Caribe

para Carolina, con perdón de Dios

Imaginemos a un hombre[1] escuchando un pequeño radio portátil[2]. Supongamos[3] que sin quererlo[4] este hombre dé con cierta emisora[5].

Supongamos ahora que le gusta la voz y que reincide, que sufre cada segundo por haber llegado tarde y mover el dedo más a la derecha o más a la izquierda del punto vital de contacto con esa paciente conversadora. Pongamos que se enamora platónicamente de sus susurros y que le envidia con furia ese inmenso don de acoger con los tonos, de hacer que se sienta uno como en la sala de la casa, siempre a media luz, bajo la mirada atenta del on the rocks, esperando que las cosas no se acaben y que esa voz, esa única autorizada voz, nos mande a la cama.

Vayamos un poco más lejos: este hombre[6] toma su radio portátil por el talle y baila[7].

Hagamos ahora que nuestro hombre se descubra excitado y que corra como un niño a su cuarto desvistiéndose demente al ritmo del éter cómplice que lo embriaga y que se frote impaciente, con cierta senilidad en sus movimientos, luchando con el tiempo de esa voz que se agota y con los ritmos ofídicos que le son dictados desde la simiente de su hipotálamo.

Ahora es innegable que ya no podemos forzarlo más.

Este hombre que bailaba con el radio portátil y que fue tan hábilmente creado, moldeado y excitado, ahora nos regala su orgasmo, su furia vital, sus venenos del engendro próximo, su cal. Pero esto no debe sorprendernos.

Lo verdaderamente raro es que, antes de que sus gotas mancharan su sábana y parte de la funda de la almohada, de su miembro brotó, como detalle agorero finamente concebido por la voz única de aquella emisora cómplice, el sonido de una trompeta con sordina sabiamente acompañada del drum con escobilla que, segundos antes, le habían poseído el oído y el sexo.
_______________

[1] Hombre es la palabra con la que designaremos a este simulacro de homicida del nuevo milenio, a este simple grumete de las otras naves, al capitel postmoderno de la irrealidad desmedida, al de los sueños.

[2] El radio será en este caso la caja de Pandora de las nuevas visiones para Gea, la mordaza de Urano y el ánfora de Cronos, la humedad délfica que adormece los oídos de nuestro hombre.

[3] Cuando alguien supone no esta forzando realidades, simplemente les impone el ritmo de las ciertas probabilidades que debieran tener.

[4] No debe ser puesto en tela de juicio que, cuando se hace algo sin querer, no pueden acumularse pruebas de alevosía en contra de sujeto alguno pero tampoco puede afirmarse que dicho sujeto hubiese deseado que ocurriese justamente lo contrario: ese "sin querer", desde la esencia misma del ser, ya había sido previsto.

[5] Emisora aquí no solamente es la fuente física de las ondas hertzianas que portan la información modulada en frecuencia o amplitud, es además la persona que encarna la voz de ella, la de Gea, la de la Pandora contenedora de los dones y los caprichos, la de sus suertes y la de nuestro hombre, la de su radio portátil.

[6] Recuérdese bien lo que es nuestro hombre.

[7] Bailar no será usado ahora en el margen estrictamente rítmico/folklórico de la palabra. Es, en este caso, la insinuación veleidosa de la frotación de los cuerpos que se añoran a lo lejos, Hertz mediante, y que poco a poco hace que una de las partes, casi siempre la más alevosa y culpable de todas, descubra en alguna de sus prendas la evidente huella de la excitación.

(de Mauricio Pimienta, 2002)

Cuando no hay nada que hacer

ya se me están acabando los poemas de otros
las frases prestadas
las flores de la casa
los resguardos
las canciones
no sé qué haré cuando ella se muestre nueva en mis confines
lanzando sus migajas a mi encuentro
y jugando con sus carnes uncidas por la sangre de la hidra

no sabré dónde esconderme
de qué hablar
a dónde irán a parar mis dedos sin habla pero con ojos
mi lengua ciega e irreverente
mis designios
ella quizás me entienda cuando calle
cuando no le diga nada
sin flores en las manos
sin poemas
desarmado hasta la sombra y
(naturalmente)
abandonado por madrina y sus azabaches protectores

lo peor es que seguirá sentada ahí
en mi silla turca
pateando juguetona el occipucio mientras mi anatomía se encorva para recoger
tímidamente
como si nadie se diera cuenta
un pedacito de pan

(de Mauricio Pimienta, 2002)

La Gran Estafa

Motivado por el tema anterior, comparto el documental que cuelgo más abajo. Es, de cierto modo, la contrapartida de An Inconvenient Truth, el multipremiado filme de Al Gore. Se titula The Great Global Warming Swindle (La Gran Estafa del Calentamiento Global) y es fresquito, de este año.

Material para contraponer y debatir. Discusiones y controversias sobre un tema que amenaza con calentarse, y calentarnos, demasiado.

Digno de una (otra) Mesita Redonda. ¿A que no?


La breve vida (in)feliz de lo que se está por ver: una visión personal del calentamiento global como vitrina ideológica

“Somos una manera del Cosmos de conocerse a sí mismo”
Carl Sagan

Mucho se ha escrito sobre el tema "calentamiento global". Afectos y desafectos, ufanos más, ufanos menos, se empeñan en que entendamos el tema como un Apocalipsis generado por el Capital o como una nueva falsa alarma generada por una izquierda débil y acéfala. Pareciera que el tema trasciende el marco natural, ecológico, insertándose en la consabida batalla de ideas entre el bien y el mal, entre derechas e izquierdas. A veces parece que el tema es ese: politizar.

Como paradigmático sistema complejo que es la Tierra, con sus infinitos y siempre deslumbrantes ecosistemas, no se debería pasar por alto que estamos recibiendo "el huracán generado por el aletear de una mariposa prehistórica". Alguna vez un náufrago lanzó al mar una botella con un papel escrito dentro: poético gesto. Cuando los náufragos aumentaron, en gracioso antecedente de lo que se conoce hoy como "salones de chat", aumentaron las botellas y los papeles. Antes o después de eso, otro hombre había talado árboles, o había acumulado su basura cerca de un nido de aves que ya no existen. En otro rincón del tiempo, indefinible, los rigores del invierno obligaron a una comunidad a desollar preciosas bestias para abrigarse y uncirse con su grasa. Sin pecar de indolente, llamaré a eso "adaptación". Adaptarse no es, y no lo será jamás, una postura política.

En estos momentos estamos percibiendo de alguna manera las consecuencias de esos gestos, y del sinnúmero de humanos gestos que, de paso, han servido para tejer nuestra historia. Concebir a la Tierra como un ser vivo, regido por la más universal de las leyes (la Segunda Ley de la Termodinámica) no es una aberración de derechas o de izquierdas, es un genuino acto humano. Modelar los eventos naturales con abstracciones plausibles y expresar esos modelos en un lenguaje más o menos claro (sofismas, matemáticas, conjeturas, etc.) que sirva para describir coherentemente el mundo que nos circunda, ha sido una tarea que el hombre se ha tomado muy en serio desde que se dio cuenta de que fue dotado con un raro don: la capacidad de raciocinio. Gracias a esos modelos mentales de la realidad natural hemos tenido, en el decursar de este breve tiempo nuestro, varias revoluciones industriales. Todas ellas impensables sin el desarrollo de determinadas ramas del conocimiento natural: termodinámica, astronomía, mecánica newtoniana, mecánica cuántica, óptica, matemáticas, teoría de la información, minería de datos y una lista de esferas que rebasaría aburridamente los teragigabytes del server que acoge esta página. Por tanto, cualquier aproximación que el hombre emplee para acercarse a un problema, planteárselo, replanteárselo, modelarlo una y otra vez hasta que la realidad sea descrita de un modo consistente, me parece válida.

Lo anterior se reconoce, en pocas palabras, como Método Científico y, a primera vista, es un extraño aparato filosófico donde las hipótesis, las tesis y los rudimentos metodológicos de prueba/error se dan cita para dar forma a alguna nueva teoría. Mientras ese momento llega, no cesan de llover ejemplos y contraejemplos, posturas de un lado u otro de la razón, luchas intestinas cuyo único objetivo es arribar a alguna verdad. Es como una especie de parto y durante el parto, ya se sabe, el dolor y el placer, la risa y la lágrima, son personajes omnipresentes. El bebe recién nacido sería, ejemplarmente, el huracán personificado después de un suceso tan poco favorecido probabilísticamente como el choque de un espermatozoide fuerte y veloz con un óvulo maduro. Y eventos de este tipo, sucedidos por evoluciones diversas, nos convierte en humanos pensantes, caminantes, escribientes, peleones... diversos.

Cuando Galileo Galilei se puso ante sus ojos el primer telescopio para observar el firmamento nacía un bebito al cual ya le pusimos nombre: Ciencia Experimental o, mejor, Experimento como Ciencia. Que mezclemos agua fría y caliente para obtener la temperatura deseada no nos convierte en científicos. Que hayamos usado la rueda antes de saber las leyes que rigen el movimiento de un cuerpo rígido en rotación y traslación no dice que ese socorrido héroe anónimo haya sido un científico. El empirismo con Galileo dejó de ser un cúmulo de datos que terminaban olvidándose y se convirtió en Aparato Científico, metodologizado y de uso continuo. Las abstracciones sólo son funcionales cuando en ellas queda descrito el objeto de estudio, sometido este a condiciones arbitrarias que pongan a prueba lo fehaciente de ese modelo abstracto planteado y fijando sus límites de validez. Desde el Demiurgo hasta el Demonio y llegando al Caos hemos tenido serias revoluciones del pensamiento y de las concepciones. El planeta dejó de ser una cosa plana o piramidal descansando sobre tortugas gigantes y el electrón dejo de ser una onda o una partícula para convertirse en las dos a la vez. El papel de Dios fue resumido por Newton mucho antes de la Teoría del Big Bang (sólo nos dio el empujoncito inicial) y por Feynmann (¿para qué meter a Dios en este asunto si las cosas sin él pueden ser explicadas?), creyentes ambos. Sucede que más allá de creencias y de tradiciones respetables, que teóricamente profesan el bien de la especie, Dios no es medible científicamente, como tampoco lo es, por ejemplo, esa penosa energía piramidal. Y si Dios no es medible, mucho menos lo serán esos 4 jinetes del Apocalipsis que se nos avecina con el "calentamiento global".

Acumulando datos, percibiendo cambios en el entorno, el hombre ha estado inmerso en el proceso de metodologizar las teorías del calentamiento global y definir sus aspectos más actuales y urgentes. Los orígenes de este problema en otras épocas (mariposa que aleteó alguna vez) siguen importando aunque irreversibles. Esta alarma ambiental, que viene dándose desde la década del 70 y un poco antes también, es vital para seguir entendiendo a nuestro entorno en tanto protagonistas activos, pensantes, racionales. Negar lo anterior es subestimarnos como especie.

La cuestión, según me he cansado de leer en los últimos días, no es de derechas o de izquierdas. Usar el tema ambiental como propaganda electoral es un acto de cinismo. Como también lo es negar que, quitándole el derecho a la vida a determinada especie o incendiando bosques, estamos poniendo nuevas mariposas a aletear para nuestros descendientes. Culpar al capitalismo de asesino ambiental es ignorar la triste historia de muchos sistemas no capitalistas y, de cierto modo, atacar al único sistema social que más ha llegado a asemejarse al individuo que lo conforma, que ha mutado con él y que seguirá mutando, irremediable, bajo el signo de los tiempos y los ciudadanos. Decir que estar a favor de las políticas ambientales equivale a mentarle la madre a algún presidente inepto (que son los que más abundan) es una estupidez que esconde una malignidad falible por lo intrascendente. Considerar que este asunto es uno más entre los tantos ciclos naturales de La Tierra es una manera simple y respetable de acercarse al problema, pero no la única y no por eso menos respetable. No creo que debamos preocuparnos por el partido en que milite Al Gore, por su pasada "derrota" en las urnas o por sus comentarios para con la actual administración norteamericana. Me da por pensar que con un Demócrata en la presidencia las cosas hubieran sido iguales en materia ambiental. Y puedo llegar más lejos suponiendo que, de ganar el Partido Verde algún día, podría convertir el tema en Cruzada Mundial a favor del medio ambiente, asqueando con ideologías putrefactas al individuo que ejerza su genuino derecho a disentir. Y es que el asunto no va de partidos, va por el hombre como especie, por La Tierra como casa. Sobre esas bases, cualquier polémica se agradece, incluso un debate Bush/Gore o Greenpeace/Coca-Cola. Lo básico, según lo siento, es el mensaje y no el mensajero.

Las injusticias sociales están y estarán siempre, los niños serán usados de mercancía, nadie se acordará de África, el analfabetismo seguirá siendo fin y medio, el instrumento preferido de la política para ganar adeptos, los terroristas disfrazados de nacionalismos estúpidos seguirán errando el tiro mientras cobran vidas inocentes, las guerras por un poder cada día más cuestionable serán el pan nuestro de cada día en un planeta que respirará aliviado cuando no se oiga el detonar de una bala. Hay muchos asuntos pendientes con nuestros semejantes y tal vez ahí este el verdadero Apocalipsis de los terrícolas pero ser pitoniso no es algo de lo que presuma.

Como ciencia, que es decir "ser viviente", aun falta un poco para que entendamos el problema ambiental en su totalidad. Para eso se trabaja continuamente, se discute y se antagoniza en todos los ámbitos plausibles para la ciencia. Todo esto, por cierto, tiene forzosamente que hacerse lejos de la política, del fusil, de la bandera, de la frontera, del cementerio, del dogma ideológico, de la cruel y alienizante pseudointelectualización del asunto. De otro modo no es ciencia, es propaganda.

Se está en El Planeta conociéndolo, ayudándolo, ayudándonos, o no se está.

Creo elegir la primera opción.

sábado, junio 09, 2007

El cuento de la percha y la tabla de los chanclos

- Pues, tenga la bondad: la tabla de los chanclos. Vivo en esta casa desde 1903. Y durante todo ese tiempo hasta marzo de 1917, no hubo ningún caso -¡lo recalco con rojo!- en que de nuestra entrada, abajo, estando la puerta abierta, se perdiera siquiera un par de chanclos. Nótese que aquí hay doce apartamentos y por esa época yo recibía a los clientes. En marzo del diecisiete, se perdieron un buen día todos los chanclos, entre otros, dos pares que me pertenecían, tres bastones, un abrigo y un samovar del conserje. Y desde entonces, la tabla de los chanclos dejó de existir. ¡Querido! Ni siquiera hablo de la calefacción a vapor. Ni hablo siquiera. Bueno, si se trata de una revolución social, ¡que no haya calefacción! Pero yo le pregunto, ¿por qué, desde el mismo instante en que comenzó esta historia, todos empezaron a andar en chanclos y botas de fieltro sucios por la escalera de mármol? ¿Por qué hasta ahora hay que dejar bajo llave los chanclos? ¿Y además poner un soldado de guardia, para que no se los roben? ¿Por qué quitaron la alfombra de la escalera de entrada? ¿Acaso Carlos Marx prohíbe cubrir con alfombras las escaleras? ¿Acaso en alguna parte de sus obras Carlos Marx dijo que la segunda entrada del edificio de Kalabujov en la Prechistenka debía ser clavada con tablas, para que la gente entrara sólo por la puerta de servicio, que da al patio? ¿Quién necesita esas cosas? ¿Por qué el proletario no puede dejar sus chanclos abajo y mancha las escaleras de mármol?

- Pero, Filipp Filippovich, si los proletarios no tienen chanclos…

Mijail Bulgakov, Corazón de Perro

Canción

Música, alegoría y hechizos…








(Audio: Ramón Veloz, Tabaco Verde)

Exégesis de un vicio

ahora lo siento rozándome el rostro
ahora lo respiro y va en ti
me confundo en su náusea y lo hago navegar por mi sangre,
acumulándose en extrañezas de mi cabeza,
en corpúsculos voraces que violan cierto equilibrio,
robándome organicidad y lumbre

a ese mismo humo, con el que debiera enemistarme,
le suelo estrechar la mano,
besar,
desear los mas correctos "Buenos Días"
y larga vida, larguísima en verdad,
mientras le juro amor eterno al oído

sucede que elegí amar lo perdurable,
copar mis huesos con ciertas invasiones aunque parezcan mortíferas,
y no hay nada más eterno sobre esta faz que ese extraño humo que nos mata
y que asciende, enamoradizo,
desde los infiernos
rozando nuestros rostros rumbo al Gólgota

(de Mauricio Pimienta, 2005)

viernes, junio 08, 2007

Receta de Viernes

Y para que acabe bien un viernes no basta con que un sábado aguarde. Hay, además, que sublimarse y entrar en una de esas tantas historias que Scherezada nos cuenta... y mejor si es con un cha cha cha de fondo.






¡Buen fin de semana!

"Se ha tocado silencio…"


A la hora de la cena me convidó –primera y única vez– el general Maceo. De sobremesa, a la luz de una vela de cera, con todo el Estado Mayor alrededor de nosotros, recordábamos el General y yo, nuestra vida de Costa Rica, la expedición de Fernandina y las pavorosas marchas de los expedicionarios de Maceo luego de desembarcar en Duaba. Como era natural, hablamos de Martí; porque mi mente saturada estaba de las emociones sentidas en la visita al campo de Dos Ríos, expresé mi angustia por la suerte futura de la República, privada de su artífice, sabio, austero y glorioso. El General me interrumpió: “Sí, es verdad que Martí era un gran abogado…” Sorprendido, interrumpí a mi vez a Maceo: “No, General, no un gran abogado. Martí es el primer estadista de América: es la cumbre del patriotismo y la posteridad ha de venerarlo como el libertador de la Patria; porque sin él, General, ni usted ni Gómez, ni nadie hubiera podido reanudar la guerra, abandonada en el fracaso de 1885; porque sin dinero, sin respaldo de crédito entre las emigraciones decepcionadas, ninguna expedición trascendente podría haberse intentado, y cualquier chispazo temerario, como el de Purneo o el de Cruces, habríase extinguido en la apatía del país. Martí galvanizó al pueblo cubano, puso a trabajar para la Revolución los talleres del exilio, unió –corazón a corazón– a todos los desunidos: a usted con Máximo Gómez, a usted con Flor Crombet y con Serafín Sánchez: él levantó los corazones y echó a andar la Revolución.”

Era el general Maceo hombre tan comedido y sereno, que oyó hasta el final, sin interrumpirlas, estas justas observaciones. Cuando las terminé, púsose de pie y dijo: “Bueno, señores, ya es tarde: se ha tocado silencio y vamos a descansar.” Después, en el camino a nuestro rancho, me decía el colombiano, teniente coronel Gustavo Ortega: “Mi amigo, ¿que usted no es psicólogo? ¿que no veía usted la cara del general Maceo mientras hacía usted la apología de Martí? Mi amigo, esta noche ha jugado usted a esa carta su carrera militar y la ha perdido.”

Enrique Loynaz del Castillo, “Memorias de la guerra” (1989)

jueves, junio 07, 2007

Con toda la memoria del mundo

Con toda la memoria del mundo concentrada en el disperso cono de luz rojiza que se esparce por su cuarto, la mujer lee el breve poemario de un joven poeta hasta ayer inédito.

Las páginas la engullen como cánceres viscerales del existir, como redondas leyendas puestas a circular por la voz etérea de los caminos que nunca anduvo, que nunca conoció.

Las visiones de esa poesía tan cercana se avalanchan hacia su constitución como espectros del subconsciente afectivo que fustiga en sus recuerdos, como los ejércitos de un hambre antigua y caleidoscópica que la trocaron en letras ordenadas, versos, suspiros...

aquel cigarro que apagó antes de tiempo,
el aguacero dominguero en que el paraguas se rompió,
las tardes furtivas en su propio cuarto,
el examen genocida que separó a los amigos del aula,
la ofídica espiral de los eclipsantes diálogos délficos,
la verborritmia aromatizada de noches eternas,
el ósculo, la gota cómplice bajando por sus comisuras,
el último huracán de octubre de aquel año, las músicas...

Cuando cierre el cuaderno
sonreirá con esa rara mezcla de adiós y bienvenida que nos posee cuando invocamos la era feliz donde las cosas del mundo son descubiertas,
murmurará algo con la voz con que solemos hablarnos a oscuras, en la despiadada soledad de los epitafios y,
antes de acostarse,
se cerciorará de que el libro quede en su lugar,
en el estante adecuado,
en esa zona del espacio real en que él,
el poeta por fin editado,
lo hubiese puesto si las cosas no hubieran acabado como lo hicieron,
mientras la isla era azotada por el último huracán del octubre de aquel año.

(de Mauricio Pimienta, 2002)

Cuento sin moraleja

“En política, yerra pero consuela. Que el que consuela nunca yerra.”
José Martí, “La eterna esclavitud”

Siempre que se viva y se hable, estamos a expensas de decir nuestras últimas palabras. El miedo a la intrascendencia de ese agónico decir no debería preocupar a nadie, excepto a los tiranuelos. Para ellos es muy importante ese instante en que Hades baja del carruaje y les tiende la mano, ese mismo momento en que la vieja Átropos usa sus caprichosas tijeras de oro.

Pero todo eso es esterilidad. La trascendencia del decir de los tiranuelos siempre es ínfima y excesivamente temporal, mucho más cuando ya desapareció la facultad de hilvanar esas palabras. Sólos, rodeados de generales, burócratas y secretarios, desconfían de todos los rincones y son capaces de aceptar que algún perspicaz le ofrezca en venta ese pasaporte a la trascendencia que es “las últimas palabras”.

Entonces, sólo entonces, serán uno más: agonizantes, infelices, presos de su propio ocaso y de su circo ficticio. La herradura hallada en el camino tendrá el signo y la cifra del ocaso de cualquier vida, de cualquier anciano trémulo.

Tal y como somos o seremos nosotros pero sin las ansiadas palabras, en vil y lastimosa soledad.








(Audio: Julio Cortázar, Cuento sin Moraleja)

miércoles, junio 06, 2007

Los colores del verano: 40 Años del Summer of Love (2)


“…I asked Bobby Dylan, I asked The Beatles,
I asked Timothy Leary but he couldn't help me either.
They call me The Seeker. I've been searching low and high.
I won't get to get what I'm after till the day I die…”
Pete Townshend, "The Seeker"

El odio revolucionario de los Baby Boomers podría reducirse en una expresión lapidaria del cantante folk Woody Guthrie, tallada con navaja en su guitarra: “Esto es una máquina de matar fascistas”. No es de extrañar que, mientras agonizaba el buenazo de Woody, al pie de su cama se encontrara un joven que se jactaba de haberse fugado de su casa 8 veces en plena adolescencia y que, ya para ese entonces, le debía al moribundo el mero hecho de existir musicalmente. No creo que se pueda concebir a Bob Dylan sin la existencia previa de Woody Guthrie. Y será Bob Dylan el cronista por antonomasia de esa generación que se buscaba absorta en los espejos y que, con apenas voz, creía en una Revolución.

Sobreviviente y poeta, durante los primeros años de su carrera lanzó en su mar de palabras las imágenes previamente esbozadas por Jack Kerouac, Dylan Thomas (de quien toma parte de su nombre artístico) y Allen Ginsberg, entre otros poetas de la generación Beat. Y ellos a su vez, en un rejuego digno del eternorretornógrafo nogueriano, hicieron renacer las ideas dormidas del más influyente Thoreau, ese de Walden y La Desobediencia Civil; ese mismo Thoreau del cual León Tolstoi, Gandhi y Martin Luther King, Jr. se declararon herederos. No es casual que el ángel de El Eterno Retorno de Nietzche nos pase por la mente.

Un repaso por las letras de las canciones de Dylan equivale a una extraña lección de historia. Así sabemos de historias suburbanas sacadas de las páginas más amarillas de los diarios, de metáforas preventivas acerca de la “fuerte lluvia que va a caer”, de “los tiempos que están cambiando”, de los “amos de la guerra” y de ese mundo tan afín al marginal que es el “callejón de la desolación”. No era explícito Dylan; era (es aún) un poeta que abundaba en sugerencias y convocaba a una hermosa, aunque cínica, crónica pensante de su entorno civil y del amor.

Para los jóvenes de entonces, esa Revolución soñada sólo podía venir por la paz, por las canciones, por la música, por el Rock que ya se desligaba musical y conceptualmente del Rock’n’Roll de la década anterior. Las consecuencias tecnológicas de la naciente industria del LP, de las cintas magnetofónicas y de los equipos de grabación pusieron en manos de la juventud a los músicos underground. No nos extrañe que el primer bootleg de la historia de la música haya sido precisamente de Bob Dylan: The Minnesota Tapes (1961). Nacía entonces una nueva forma de rebelarse ante el establishment: la piratería musical. La circulación de ciertos LPs de mano en mano, la referencia explícita a determinados músicos under o a libros considerados under, sellaba una especie de pacto, de cofradía que automáticamente incluía y se excluía; o en términos exactos: se recluía.

Tal reclusión adquirió matices climáticos cuando sucedió algo que a los cubanos puede remitirnos inmediatamente a la excelente pieza teatral Jesús, de Virgilio Piñera: durante el festival de Newport 1965, el ídolo Bob Dylan fue abucheado por su legión de fanáticos cuando abandonó su acostumbrado estilo folk y se estrenó como solista de la guitarra eléctrica. Tan lapidarias como las palabras tatuadas en la guitarra de Woody Guthrie fueron las de Dylan aquella noche, bajo el peso de una crítica incomprensible mezclada con su incorregible cinismo:

¿Comprometido yo? No formo parte de ningún movimiento. Sólo tengo ideas en la cabeza y las pongo en mis versos. No defiendo la causa de nadie. No se hace una revolución con canciones.

Y fueron proféticas estas palabras. No sólo porque las haya dicho “El Profeta de la Generación”, “La Gran Maravilla Blanca”, sino porque esa supuesta Revolución emprendida por los Baby Boomers era sólo un estado de la mente. El problema de La Bomba nunca fue La Bomba en sí: era El Hombre Que Activaba La Bomba. La ciencia, decía Einstein en su momento, no tenía nada de qué avergonzarse, ni siquiera ante las ruinas de Hiroshima y Nagasaki. Según Dylan, “lo malo es que pocas personas son libres” y “lo único que hacen es añadir su confusión a la paranoia general.”

No obstante, para sed de íconos proféticos, y con la misma guitarra eléctrica que a Bob no le había sido permitido rasgar, muchas bandas se despegaban de su innato carácter local y emergían convidando a un viaje mucho más arriesgado. Evadir fue entonces la palabra de orden.







martes, junio 05, 2007

Arte y Complejidad

Si la historia de Jackson Pollock (1912-1956) no hubiera sucedido nunca, ¡Hollywood la hubiera inventado de cualquier manera! Borracho y en pleno estado suicida, durante una tormentosa noche de marzo del 52, el notable pintor expresionista abstracto sentó las bases de su pieza maestra Blue Poles: Number 11, 1952 desenrollando una gran lona en el piso de su destartalado granero y, usando un pedacito de madera, dejándole gotear un poco de pintura para interiores que tenía en una vieja lata. El suceso representó el clímax de una memorable década para Pollock durante la cual generó el vasto cuerpo de su distintivo arte, comúnmente llamado “la técnica del goteo y la salpicadura”. […] Dejando a un lado el comercialismo y la mitología, ¿qué significado real tienen esos patrones arremolinados? Los teóricos del arte reconocen ahora sus patrones como un acercamiento revolucionario a la estética. […] Pero una computadora calcula los parámetros de un objeto de una manera fundamentalmente diferente a la del observador humano. La gente observa los variados parámetros de una pintura (tamaño, forma, textura y color) a la misma vez que captura el impacto total de la pintura. […] a pesar de que un análisis computacional no puede determinar cuando una obra de arte es más o menos “gustable”, sí puede decir con extrema y precisa objetividad cuáles son esos patrones dibujados. […] La deconstrucción de las pinturas de Pollock en parámetros matemáticos podría, a primera vista, parecer carente de utilidad alguna en el mundo del arte donde valoraciones tan humanas como ‘belleza’, ‘expresión’ y ‘emoción’ parecen más apropiadas. Sin embargo […] un análisis computacional es crucial en la identificación de lo que los teóricos del arte llaman “la mano de Pollock”. […] ¿Qué es entonces la distinguible “mano” de Pollock? […]

Así comienza el interesante artículo Expresionismo Fractal – Donde el arte se encuentra con la Ciencia del destacado científico norteamericano Richard Taylor. Y no es un caso aislado. Hace ya 9 años, una cantidad notable de tiempo en términos de “evolución de la investigación”, se dieron cita en Abisko, Suecia, un grupo de científicos y artistas interesados en lo que, como paradigma filosófico, se conoce como “Complejidad”. La interrelación Ciencia-Arte a los ojos de este paradigma fue el tema a tratar durante la semana que duró esta reunión que contó con la participación del Premio Nóbel de Física 1969 Murray Gell-Mann.

Arte, ciencia, complejidad… Fractales, caos, sucesos no determinísticos convertidos en “arte impredecible”. Desde las grabaciones aleatorias de los viejos gurúes de la música minimalista electrónica este viene siendo un asunto peliagudo entre científicos y artistas. Un asunto regido, al parecer, por el suave aletear de las alas de una mariposa.

Hace apenas unos días, y gracias a la suerte del intercambio bibliotecario con la editorial Elsevier, pude acceder a los temas tratados en dicho encuentro. Arte y Complejidad es el nombre del libro que recoge 12 conferencias de las dictadas en esa semana artística y compleja.

Para los interesados me atrevo a compartir el Capítulo 11 (2 MB aproximadamente), del cual ya adelanté algo al inicio: Pollock diseccionado a la luz del fractal. Esa locura suicida de Pollock, para asombro de los paganos, sigue un patrón predecible y determinista dentro de la Complejidad.

Bien vale la pena nadar en estas aguas densas y turbulentas. Quedan invitados.

lunes, junio 04, 2007

"ADIOS LUNES TRISTE"


[…] El lema de la vieja lavadora Robo-Magic confundía muy hábilmente dos ideas distintas que la gente tenía acerca del día lunes. Una de las ideas era que, tradicionalmente, las mujeres lavaban su ropa los lunes. El lunes era sencillamente el día en que se lavaba la ropa, y no por eso un día más deprimente que otros.

También las personas que trabajaban toda la semana en empleos muy desagradables solían llamar al lunes “Lunes triste”, porque odiaban regresar al trabajo después de un día de descanso. Cuando, siendo muy joven, Fred T. Barry inventó el lema de la Robo-Magic, se refirió como “Lunes triste” al lunes, porque, según él, ese día las mujeres se molestaban y agotaban al lavar la ropa.

Y la Robo-Magic les traería alivio.

A propósito, no es verdad que cuando se inventó la Robo-Magic, la mayoría de las mujeres lavaban su ropa los lunes. Lo hacían cuando tenían ganas de hacerlo. […]

Kurt Vonnegut, Jr. en Breakfast of Champions, 1973

Y nada mejor para desvirtuar un “Lunes triste”: Carl María Von Weber de la mano de Paquito D’Rivera.







Intimidades de un blog

Los viernes me llegan siempre las estadísticas del blog que, en este caso, lleva Sitemeter: visitas, URLs de referencia, en fin… toda una serie de estadísticas que siempre me encargo de ignorar y enviar a la tristemente célebre papelera de San Google. El reporte de la semana pasada, recién enviado al antes mencionado recipiente, ponía las visitas de esta semana a mi blog en número de 3 cifras. Es primera vez que esto sucede en este espacio.

Debo, por cuestiones de elemental consideración, agradecer los links a este sitio en Estancia Cubana (Camilo), Penúltimos Días (Ernesto) Cuaderno de Cuba (Armengol), Lanzar la flecha bien lejos (Rosa Ileana) y en el Blog de Polaf. Supongo que, gracias a ellos, muchos se enteraron de la existencia de este sitio en la semana que se fue.

Los blogs antes mencionados, y este también, contienen juntos un mar de links a otros buenos blogs de un océano que solemos llamar ‘Bloggosfera Cubana’ y que, desde diversas posturas, ayudan a percibir los matices politonales de cualquier realidad personal o social.

Este blog se aleja mucho de cuestiones de actualidad. Es más, se aleja en la mayor parte de sus posts de cuestiones objetivas o urgentes. Es un espacio que he creado y recreado, no sin indolencia y desaliño, para cuando duelan ciertas articulaciones sensoriales, con una postura muy personal y, para que en realidad hable ‘el otro’, con un seudónimo.

Aunque me asombre, es un gusto para mí que las visitas aumenten. La casa siempre ha sido un buen analgésico.

La rudeza de la piedra

Poema sin título escrito en latruso antiguo de autor desconocido. Fue fundamental el aporte hecho en la traducción del mismo por Epifanio Dominico Brohms, el Hombre de Letras.

Aí di mare one u qeji day,
Ogla sed neitneo nise man ó drep.
Aí dim seony oh;
Litú ada nárido name o pet see u qed
Nóiser pmi ano r baca l
Og net.

Pobre del mar que se queje del día,
F
ea sed la del hombre que se niegue a caer.
Pobre del tenue busto;
Árido y seco en nombre de aquello que no se ve
Ruidoso ataque por la retaguardia
Que no es.


sábado, junio 02, 2007

Y como era prometido, gracias a las bondades de San Google, El Ojo de Vichy.

¡Pasen un buen fin de semana!


viernes, junio 01, 2007

1, Junio, 1940 - ¡¡y que no pare de joder!!

¡FELICIDADES VIEJA!
Se te extraña en todas partes…







Puig y Almendros: The Lana Turner Story

[...] Vincente Minnelli, otro director con problemas con las rubias, pero capaz de convertir a Lana Turner en la favorita de todos menos Néstor Almendros, que también tuvo problemas con Lana Turner -pero no detrás de la cámara.

Néstor llegó tarde una noche a Nueva York y llamó tarde a su amigo Manuel Puig, que no había escrito todavía El beso de la mujer araña, y vivía en Greenwich Village, pero era, como siempre, un apasionado de las estrellas (femeninas) del cine. Manuel insistió en que Néstor dejara su cómoda habitación del Sheraton Plaza para venir a su apartamento que era tan pequeño que Manuel había convertido su máquina de escribir, todas horizontales, en un teclado vertical. La insistencia de Manuel era compulsiva y compelente: “¡Ven y vamos a hablar de cine toda la noche!” Néstor fue. Es decir vino y hablaron de cine toda la noche y parte de la madrugada. Tengo que recordar ahora que Néstor descubrió La traición de Rita Hayworth cuando todavía era un manuscrito y Puig un Manuel desconocido de la literatura. Manuel le preguntó a Néstor de pronto: “¿Y a ti te gusta Lana Turner?” Y Néstor dijo: “Para nada”, y “¿Hablas en serio?” “Serísimo” “¡No te puedo creer!” “Pues créeme. Lana Turner me parece horrenda”. Manuel, que ya se había puesto de pie, pegó el grito en el cielo raso, que es donde están las estrellas. “¡No puedo estar bajo el mismo techo con una persona que detesta a Lana, que es divina!” Néstor podría haber pensado que Manuel bromeaba, pero todos sabemos que Manuel nunca bromeaba cuando se hablaba de cine. Manuel dijo gritando: “Ahora mismo te vas de mi casa”. Manuel era definitivo y Néstor salió como pudo de la casa. Manuel, como Katharine Hepburn a Cary Grant en La historia de Filadelfia, le arrojó detrás su equipaje –que no eran palos de golf. A esa hora (las tres de la mañana: en algún lado sonaba el vals de ese nombre), Néstor tuvo que buscar un taxi y regresar a su hotel donde, afortunadamente, el portero de la noche (o de madrugada) lo reconoció y pudo terminar la noche que había comenzado como pesadilla en un sueño sin Lana.

Manuel sabía ser de veras vehemente con respecto al cine –que es casi con respecto a casi todo. Se peleó con el difunto crítico uruguayo Emir Monegal porque Emir le confió que detestaba a Susan Hayward. Procuré toda mi vida estar de acuerdo con Manuel, aunque me hiciera el elogio de Melina Mercouri [...]

Guillermo Cabrera Infante, "Estrellas, Actrices y Pecadoras" en Cine o Sardina, 1997
Manuel Puig (1932 - 1990) en A Fondo...
Perdonen que se oiga tan bajito.



Para los días que siguen, me gustaría compartir una buena película, L'Oeil de Vichy (1993) de Claude Chabrol. Más bien es un documento, una disección del dogma, que termina asustando por muchas razones: las que se ven y las que se perciben, siempre peores. Reviews y análisis pululan por la red.

Quedan invitados. Mañana online.