Del auscultar molesto a las arterias del poder llegamos a la bilis enhiesta de la supraintolerancia. Pocos hombres merecimos este antes y el mismo después. Íbamos a trocar el mundo en rosa, a cambiarle el arquetipo… y aquí estamos, man. Tanto andar y estamos donde mismo lo dejamos.Escupo ahora mientras Cuba duele.
Algún día no muy lejano comenzaré a hablar de ese dolor… y habrá que cuidarse mientras tanto.
Por lo pronto, mientras una cosa del tamaño de cualquier legumbre late en el vientre de mi Flor, levanto del suelo la llovizna y me dedico una esperma nueva, hija del crémor y de la calculada sensación del continuado escape.
¿O acaso me endeudo con certezas de un tiempo que idolatro?
¿O acaso es risa la implosión?
¿Vendrá de acero la certeza?
Inentendible, dirán.
Mas hay que hablar porque nos ronca la pinga...
Hablar para que estalle, man... hasta que estalle...

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