viernes, noviembre 30, 2007

El deleite indecible del rock and roll con timba

"Está este ritmo sabroso, me robaron la cartera y el carné…" Así comienza un tema de Medina incluido en Habana Oculta, un disco que ya es de culto entre los acólitos del Under cubano. Eran los tiempos de Superávit, Goma Loca, Debajo, Cuatro Gatos, Lucha Almada, Cachivache, Estado de Ánimo, Garage H y muchísimos otros solistas y grupos que parecían repetir, a dúo con Ale Gutiérrez, "…la gente está luchando como puede abuela, la gente siempre busca su razón, la gente sabe bien lo que no quiere, y yo canto Rockasón."

La historia de Habana Abierta, que había empezado mucho antes, puede ahora consultarse en diversos sitios web, revistas, entrevistas, etc. Hilvanarla es más o menos fácil a estas alturas. Pero antes costaba un poco de trabajo seguirles la pista, las muchas pistas dispersas que, al estilo de Pulgarcito, eran migas de pan al servicio de los jodedores pajaritos patrios. Un video clip de la época, filmado en la Casa de la FEU, hacía sonar eso que decía "el dinero mueve al mundo como el viento lleva y trae la hojarasca… Cada cual tiene su miedo y por si acaso no me quito la escafandra." Y los tiempos afirmaban que esa misma vieja hojarasca sería barrida con un fondo, un ‘fondillito’, de compases bien diferentes a ese ‘ritmo sabroso’ de marras.

Tuvo que venir la migración, los aires del Retiro, el Prado y la Castellana, la trashumación suburbial y el vértigo geotrópico de la raíz para que esos acordes entraran de lleno en nuestra cotidianidad. De pronto fueron Habana Abierta y la sensación nos dolió en el orgullo y en la vergüenza. Más debió dolerle a ellos, a los jodedores pajaritos que insistían en devorar las migas de pan que indicaban el regreso a casa. Por eso fue contestatario y hasta disidente aquel histórico concierto en la Tropical. Ahí estaban las caras sudadas que tiempo atrás habían perseguido cintas, discos, conciertos, chismes. Ahí estaban, con el Templo de los Bailadores de bote en bote, los mismos animosos de toda fiesta que se diera por tal en La Habana, de toda descarga juvenil pensante que pretendiera ser a la vez guarachera y protestona. Habana Abierta fue, en cierto modo, el fin de Willy Chirino. Para ese entonces nuestro día ya no venía llegando, las cosas se habían torcido de tal modo que nos estaban (nos están) pasando coles por lechugas y papas por malangas.

Por eso me alegró estar ahí, entre otras cosas. Por eso siento y halago la huella epocal de esos talentosos músicos, de esos simples hombres que saben cómo ser crisol de ritmos y estilos a la vez que cronistas formellianos de una realidad voraz. Por eso me alegran el día, cualquier día. Por eso siempre bailaré con Habana Abierta, más aún si está hablando en la tele quien-tú-sabes.

4 comentarios:

Manuel Sosa dijo...

Mauricio, yo pensaba que habías abandonado el blog. Saludos.

Queseto dijo...

Muchas gracias por todos los buenos vídeos que nos regalas. Un placer.

garrincha dijo...

posteo feliz, man.
muy bien, muy bien, muy bien.

Mamey dijo...

Gracias mil. Donde se puede conseguir el DVD?