Que Rosemary's Baby (de Ira Levin, llevada al cine por Roman Polanski), el caso de The Charles Manson Family, Helter Skelter (de The Beatles), Pigs (de idem), The Shining (de Stephen King, llevada al cine por Stanley Kubrick) y Hotel California (de The Eagles) estén emparentadas en lo 'satánico' por los azares de la insinuación o por la sed de trivia de los amantes a los detalles y a las concatenaciones es algo que no voy a poner en duda.
'We haven’t had that spirits here since 1969', dice un barman mientras Jack Nicholson, después de rellenar cuartillas con el 'No por mucho madrugar se amanece más temprano', se pide un licor y pasea entre fantasmas aristócratas que fingen amabilidad. La Rosemary de la película ya había acunado tiernamente a su bebé, que había sacado los ojos de su papá, cuando los satánicos Manson entraron a formar un verdadero Helter Skelter (que en su traducción más cubana es 'a troche y moche' o, pretendiendo conservar la rima, 'un relajo del carajo') en la mansión de otra Rosemary, LaBianca de apellido, dejando una espeluznante escena, su cadáver y el de su esposo, y un letrero con sangre en el refrigerador: 'Helter Skelter'. La noche antes habían hecho lo mismo (o algo peor, si cabe) en 10050 Cielo Drive, la mansión de los Polanksi, dejando 5 muertos. Entre ellos estaba la por entonces esposa de Roman, Sharon Tate. Tenía 8 meses y medio de embarazo y recibió 16 puñaladas. Aquí dejaron varios carteles, entre ellos 'Death to pigs' y 'Pig', escritos con sangre en las paredes y en la puerta de entrada, a través de la cual ya corría un apreciable riachuelo del mismo líquido. Los dos crímenes cometidos por la familia Manson, afortunadamente los únicos, ocurrieron el 9 y el 10 de agosto de 1969.
Hilvanar todas estas historias, las fechas, alusiones y referencias que parecen contenerse o implicarse, es algo que se ha hecho muchas veces. A primera vista luce ideal para 'asustar a adolescentes'. Y parece que funciona.
Me recuerdo con 16 años, recién enterado de toda esta trama macabra (¡vaya filme el de Hitchcock!), poniéndome muy serio y con algo frío corriéndome cuesta abajo por el espinazo. Releía la letra de Hotel California pensando en la cara de Nicholson… Para colmo, mi inglés de la época, me obligaba a traducir 'spirit' por 'espíritu' en vez del preferible 'licor'. Al año siguiente vi por fin Rosemary's Baby en el Chaplin y esa noche, lo confieso, no pude dormir bien: Charles Manson le hacía el amor a Rosemary, le engendraba un hijo que heredaría sus ojos semiestrábicos y después la mataba. Acto seguido mataba a la esposa del director de la película (el director estaba de viaje en Inglaterra… ¡la que le hubiera tocado!) y a su hijo no nato. La pesadilla tenía en el fondo la música de Helter Skelter pero cantada por Bono… 'This is a song Charles Manson stole from The Beatles. We’re stealing it back'… Y al final de la matinee, el escritor Jack Torrance se hunde desolado en la nieve mientras una voz de ultratumba le susurra 'You can check out any time you like but you can never leave'… Por suerte mía, casi siempre se despierta de cosas así.
Otra suerte fue que por entonces una banda de atrevidas y muy sensuales chicas de la beca había bautizado su cuarto como Hotel California y habían escrito ese último y definitorio verso a la entrada carcomida de la habitación. Ya aquella referencia se me hizo mucho menos diabólica. Gracias a eso, desde aquellos momentos me va mucho mejor con el recuerdo de una mediocre puerta llena de agujeros mal tapados pero anunciando, para el justo estallido de las hormonas, que la noche será larga y que, aunque quieras, nunca podrás irte.
PD: Para relajar: Vocal Sampling, Hotel California…
'We haven’t had that spirits here since 1969', dice un barman mientras Jack Nicholson, después de rellenar cuartillas con el 'No por mucho madrugar se amanece más temprano', se pide un licor y pasea entre fantasmas aristócratas que fingen amabilidad. La Rosemary de la película ya había acunado tiernamente a su bebé, que había sacado los ojos de su papá, cuando los satánicos Manson entraron a formar un verdadero Helter Skelter (que en su traducción más cubana es 'a troche y moche' o, pretendiendo conservar la rima, 'un relajo del carajo') en la mansión de otra Rosemary, LaBianca de apellido, dejando una espeluznante escena, su cadáver y el de su esposo, y un letrero con sangre en el refrigerador: 'Helter Skelter'. La noche antes habían hecho lo mismo (o algo peor, si cabe) en 10050 Cielo Drive, la mansión de los Polanksi, dejando 5 muertos. Entre ellos estaba la por entonces esposa de Roman, Sharon Tate. Tenía 8 meses y medio de embarazo y recibió 16 puñaladas. Aquí dejaron varios carteles, entre ellos 'Death to pigs' y 'Pig', escritos con sangre en las paredes y en la puerta de entrada, a través de la cual ya corría un apreciable riachuelo del mismo líquido. Los dos crímenes cometidos por la familia Manson, afortunadamente los únicos, ocurrieron el 9 y el 10 de agosto de 1969.
Hilvanar todas estas historias, las fechas, alusiones y referencias que parecen contenerse o implicarse, es algo que se ha hecho muchas veces. A primera vista luce ideal para 'asustar a adolescentes'. Y parece que funciona.
Me recuerdo con 16 años, recién enterado de toda esta trama macabra (¡vaya filme el de Hitchcock!), poniéndome muy serio y con algo frío corriéndome cuesta abajo por el espinazo. Releía la letra de Hotel California pensando en la cara de Nicholson… Para colmo, mi inglés de la época, me obligaba a traducir 'spirit' por 'espíritu' en vez del preferible 'licor'. Al año siguiente vi por fin Rosemary's Baby en el Chaplin y esa noche, lo confieso, no pude dormir bien: Charles Manson le hacía el amor a Rosemary, le engendraba un hijo que heredaría sus ojos semiestrábicos y después la mataba. Acto seguido mataba a la esposa del director de la película (el director estaba de viaje en Inglaterra… ¡la que le hubiera tocado!) y a su hijo no nato. La pesadilla tenía en el fondo la música de Helter Skelter pero cantada por Bono… 'This is a song Charles Manson stole from The Beatles. We’re stealing it back'… Y al final de la matinee, el escritor Jack Torrance se hunde desolado en la nieve mientras una voz de ultratumba le susurra 'You can check out any time you like but you can never leave'… Por suerte mía, casi siempre se despierta de cosas así.
Otra suerte fue que por entonces una banda de atrevidas y muy sensuales chicas de la beca había bautizado su cuarto como Hotel California y habían escrito ese último y definitorio verso a la entrada carcomida de la habitación. Ya aquella referencia se me hizo mucho menos diabólica. Gracias a eso, desde aquellos momentos me va mucho mejor con el recuerdo de una mediocre puerta llena de agujeros mal tapados pero anunciando, para el justo estallido de las hormonas, que la noche será larga y que, aunque quieras, nunca podrás irte.
PD: Para relajar: Vocal Sampling, Hotel California…


2 comentarios:
"When you get to the bottom
You go back to the top of the slide
And you stop and you turn
And you go for a ride
Then you get to the bottom
Then you see me again...eh eh eh"
ah! Bono :-)
Recuerdo cuando fui a ver "Rattle and Hum" a un cine perdido en el centro de Santiago.
Mauricio, ¡tremendo sueño que tuviste! Me hiciste matarme de la risa con esa mezcla. Y el video, que rara versión del hotel California... estuvo bien. Saludos!
Lo mejor de las mediocres puertas llenas de agujeros mal tapados es la posibilidad que mediocres miradas, llenas de hormonas estallando, puedan descubrir lo que nunca se quiso ocultar.
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