domingo, diciembre 17, 2006

Blues para Carl Sagan

A Medel Pérez Quintana y Gilberto Fleites, buenos terrícolas…

Carl Sagan es uno de esos personajes que, desde otros tiempos y otras latitudes, aparecen de pronto y se nos graban perennes en esa zona del cerebro donde solemos ‘almacenar’ la “memoria afectiva”. A través de la pantalla chica, azotaba con fina ironía contra las pseudociencias a la par que derrumbaba mitos urbanos de abducciones y viajes en el tiempo, de catástrofes anunciadas y numerologías cabalísticas. Pero el conductor de la serie Cosmos, vista en su momento por más del 3% de la población mundial, era sólo uno de los muchos Carl Sagan posibles. Lo que una vez escribió Cortázar sobre Louis Armstrong serviría también para calificar a Sagan: fue un enormísimo cronopio.

Carl Edward Sagan nació en Brooklyn, New York, el 9 de Noviembre de 1934 y durante la mayor parte de sus 62 años de vida desarrolló una intensa actividad científica investigativa y de divulgación o popularización de la ciencia. Su pensamiento liberal, cargado de un fuerte escepticismo antidogmático, le hizo ser centro de no pocas disputas con figuras científicas, políticas y religiosas.

Los aportes científicos de Carl Sagan fueron varios: su hipótesis acerca de las altas temperaturas en la superficie de Venus, corroborada por la misión Mariner 2 en 1962, fue uno de sus primeros resultados notables en la astronomía contemporánea. Además, fue líder del programa espacial estadounidense y trabajó activamente en el desarrollo de experimentos en el cosmos a bordo de naves no pilotadas. Su creencia en la existencia de civilizaciones extraterrestres que siempre acabarían destruyéndose usando la tecnología le hizo dedicar parte de sus investigaciones a estudiar los múltiples modos en que nuestra civilización podría colapsar. Pacifista convencido, fue arrestado durante protestas antibélicas en los años de la Guerra de Viet Nam, dos veces durante actos de desobediencia civil en el centro de pruebas nucleares de Nevada y también se opuso acaloradamente al programa de “Guerra de las Galaxias” durante el gobierno de Reagan. Sus ambiciones pretendían hacer de nosotros, los terrícolas, la única civilización del cosmos que supiera autopreservarse mientras coexistía con la tecnología.

La búsqueda de vida extraterrestre, el más recurrente tema de estudio en sus trabajos, lo llevó a ser el promotor de los primeros mensajes de nuestra civilización en el espacio cósmico. Las sondas Pioneer 10 (1972), Pioneer 11 (1973) y Voyager 1 y 2 (1977) contenían placas con diversos mensajes visuales y sonoros supuestamente identificables por cualquier civilización inteligente. En particular, la placa dorada del programa Voyager se supone sea uno de los resúmenes más integradores y completos de la historia del hombre en la Tierra, combinando una señalética compleja y altamente conceptual con sonidos de lenguas ya extinguidas y variados ritmos musicales de diversas latitudes. Sagan fue el encargado de dirigir al grupo de expertos que elaboraron todos estos ‘mensajes inteligentes’ y seleccionó casi todas las piezas musicales incluidas en la placa errante. Como dato curioso, EMI Records denegó la solicitud de Carl Sagan de incluir una pieza de The Beatles, Here Comes The Sun, entre los sonidos más trascendentales de nuestra historia musical. En su lugar se incluyó el Johnny B. Goode de Chuck Berry.

Los libros de divulgación científica de Carl Sagan han sido leídos y releídos por varias generaciones, especialmente su best seller Cosmos, concebido como complemento de la serie televisiva. Uno de sus libros de culto, The Dragons of Eden, obtuvo el codiciado premio Pulitzer en 1978 y escribió también la novela de ciencia ficción Contact, su única novela, llevada al cine poco después de su muerte y protagonizada por Jodie Foster.

Murió un 20 de diciembre de 1996 víctima de mielodisplasia, una rara enfermedad de la médula espinal que le aquejó durante 2 devastadores años. Dejaba tras de sí más de 600 artículos escritos y más de 25 premios y condecoraciones. Dejaba también un legado ético que se resume en una de sus frases más conocidas: “somos la manera del Cosmos de conocerse a sí mismo”.

Se supone entonces que no colapsemos.

1 comentarios:

Equalium dijo...

Esa ultima frase cautivo a millones de personas, a mí incluido. He incluido un enlace a este post en el mio ( http://www.equalium.net ). Un saludo.